En una audiencia pública ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington, miembros de la sociedad civil independiente cubana informaron este martes, 21 de marzo, sobre la situación de derechos humanos de los cubanos afrodescendientes. Ningún representante del Estado cubano acudió a la audiencia. La Comisionada y Relatora para Cuba, Esmeralda Arosemena de Troitiño, lamentó la ausencia del Estado y reafirmó que la Comisión deja abierta la invitación a Cuba que participe en las actividades de la CIDH.

Juan Antonio Madrazo, de la Comité Ciudadano por la Integración Racial (CIR), ofreció las primeras palabras de la delegación de la sociedad civil y notó que la audiencia tenía lugar en un día importante, el 21 de marzo, Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial. Madrazo afirmó que los miembros de la sociedad civil acudieron a la audiencia para “contribuir a que nuestra sociedad esté libre de discriminación racial y racismo”. Agregó que todavía existen desafíos para lograr aquella meta, informándoles a los Comisionados que “el Estado cubano ha asumido obligaciones internacionales en materia de derechos humanos y ha reconocido su compromiso en luchar contra la discriminación y el racismo, pero no está dando cumplimiento a ninguno de los compromisos adquiridos”.

Marthadela Tamayo, también del CIR, informó a la Comisión sobre la creciente marginalización social y económica de los Afrocubanos, ejemplificada en los asentamientos informales de la Habana, comunidades pobladas en su mayoría por migrantes internos de la región oriental del país. Estos barrios mayoritariamente Afrocubanos, explicó Tamayo, sufren de altos niveles de pobreza, la cual tiene efectos particularmente agudos sobre las mujeres que residen en ellos, quienes suelen trabajar largas jornadas en la economía informal vendiendo útiles de hogar y otros materiales y que suelen no ganar sueldos que cubren las necesidades básicas de sus familias.

Maricel Nápoles presentó algunos de los hallazgos de seis investigaciones realizadas por miembros de la sociedad civil sobre disparidades raciales en el mercado laboral cubano. Los informes ilustraron varios aspectos de una economía cubana que cada vez más deja a los Afrocubanos atrás; los Afrocubanos tienen menos oportunidades para el autoempleo, más baja participación en los sectores lucrativos de la economía privada, y muchos se encuentran atrapados en ciclos intergeneracionales de pobreza, dedicándose a las tareas menos rentables y más estigmatizadas socialmente.

Fernando Palacio del Centro de Estudio, Liderazgo y Desarrollo (CELIDE) informó a la Comisión sobre las violaciones de los derechos de los Afrocubanos a la libre asociación y expresión, citando varios ejemplos recientes de abusos de parte de las autoridades cubanos a activistas y organizaciones afrocubanas. Jorge Amado, periodista independiente basado en Santiago, recontó su experiencia de detención arbitraria, amenazas, y confiscación de su propiedad en represalia por su trabajo periodístico.

Al concluir la presentación de la sociedad civil, la Comisionada Esmeralda Arosemena de Troitiño expresó su preocupación acerca de las violaciones del derecho a la no discriminación en el trabajo, e inquirió sobre normas domésticas existentes u obligaciones internacionales del Estado cubano. También expresó su preocupación por la falta de información recolectada sobre los Afrocubanos, especialmente sobre poblaciones vulnerables como los niños y adolescentes.

Comisionado Edison Lanza, Relator Especial para la Libertad de Expresión, le agradeció a la sociedad civil por su presentación y reconoció que la Comisión estaba en el proceso de examinar varias normas domésticas que el Estado seguía usando para callar a los defensores de derechos humanos. Además, les pidió a los peticionarios entregar más información sobre el acceso de los Afrocubanos a internet y su participación en los medios privados y estatales.

La Comisionada Margarette May Macaulay, Relatora para Personas Afrodescendientes y contra la Discriminación Racial, relató la experiencia de su primera visita a Cuba, donde notó que los únicos Afrocubanos en el hotel “eran los que limpiaban el piso”. Manifestó que no podía comprender la negación por parte del Estado de la existencia de la discriminación racial en el país “porque es aparente. Salta a la vista”. Agregó que el tema “tiene que estar abordado”. La Comisionada hizo eco a los comentarios de su colega y afirmó que era muy importante “asegurar que el censo registre a los Afrocubanos en gran detalle, porque si uno no forma parte del censo, uno se convierte en una persona inexistente en su propio país”. Terminó con pedirle a la sociedad civil más información sobre otros grupos de Afrocubanos, especialmente la población LGBTI afrocubana.

La delegación de la sociedad civil hizo varias recomendaciones a la Comisión. Entre otras, recomendó a la Comisión denunciar públicamente las violaciones de los derechos de los Afrocubanos, pedirle al Estado cubano que asume sus obligaciones internacionales a proteger los derechos de los Afrocubanos, y pedirle al Estado que implemente programas para terminar con la difusión de estereotipos y perfiles raciales y para incrementar las oportunidades para la población cubana afrodescendiente.

Foto: Daniel Cima/CIDH, compartido sin alteraciones algunas con la licencia creative commons  CC BY 2.0. Para acceder a la imagen en su fuente de origen, seguir enlace aquí

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