El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, al igual que el año pasado, reitera su reconocimiento en este nuevo Día de la Afrocolombianidad 2017, a los millones de afrocolombianas y afrocolombianos que ante la adversidad y la exclusión perseveran en su proyecto histórico libertario. De manera especial expresamos nuestra solidaridad y apoyo a las comunidades y organizaciones que han sido víctimas directas del conflicto armado, y que a pesar de no estar siendo incluidas adecuadamente en la implementación del Acuerdo de Paz, mantienen iniciativas propositivas para contribuir a la construcción de una paz sostenible y con justicia social para todos los colombianos.

En este Día de la Afrocolombianidad 2017, la situación de las comunidades afrocolombianas más excluidas y afectadas por el conflicto armado, registra un panorama desolador muy similar al que comenzaron a enfrentar a finales de los 90s cuando la violencia arribó a la región del Pacífico colombiano: violencia, desplazamiento y restricción de derechos a las comunidades del Bajo Atrato, represión contra la movilización pacífica de los afrocolombianos de Buenaventura, indiferencia frente a Paro Cívico en Quibdó, asesinatos y amenazas contra líderes y lideresas. Y obviamente, los indicadores de calidad de vida en todas estas comunidades continúan reflejando la precariedad material en la que deben proseguir sus vidas y luchas. El reclamo de estas comunidades, que desde hace dos décadas denunciaban un genocidio en curso, cada vez parece tener más sentido.

Durante el año pasado, y a pesar de la persistencia de los problemas estructurales y las respuestas institucionales adecuadas, se presentaba un horizonte halagüeño. La exclusión de las comunidades del proceso de negociación fue corregida parcialmente con la inclusión del Capítulo Étnico como elemento constitutivo del Acuerdo de Paz. Celebramos en ese momento que dicho capítulo estipulara el compromiso del Estado colombiano para que en todas las medidas legislativas y administrativas requeridas para la implementación de los Acuerdos, se debían salvaguardar los derechos constitucionales de las comunidades. De manera primordial a través de la garantía al derecho a la consulta previa, libre e informada.

Después de la firma del Acuerdo Final, y a pesar del impase derivado del resultado negativo del plebiscito, la interlocución entre las partes (Gobierno y FARC-EP) y plataformas organizativas como el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA) que lideró la inclusión del Capítulo Étnico, auguraban una trayectoria favorable. El escenario que presenciamos este Día de la Afrocolombianidad 2017 es, por decir lo menos, decepcionante.

En cuanto a la inclusión del las organizaciones y comunidades en el proceso legislativo hasta ahora desarrollado para la implementación del Acuerdo de Paz, ellas han planteado públicamente que no se ha respetado el derecho a la consulta previa. Aún más grave, el mismo presidente se ha expresado en forma inadecuada y peligrosa que “La Consulta Previa se nos volvió un dolor de cabeza”. Este tipo de expresiones no solamente distorsionan la importancia de este derecho, sino que refuerzan argumentos hostiles contra las comunidades que inclusive siguen siendo usados por actores armados que ejercen violencia contra las comunidades y sus liderazgos.

Pero aún más grave y descorazonador para un Día de la Afrocolombianidad, es la respuesta de represión e indiferencia del gobierno colombiano frente a los paros cívicos y movilizaciones de los habitantes de Quibdó y Buenaventura. En estas dos ciudades, que son emblemáticas del pueblo afrocolombiano, sus habitantes en forma pacífica vienen realizando movilizaciones desde hace una semana. Motivados por el incumplimiento histórico del Estado colombianos para implementar los compromisos adquiridos con sus comunidades, se vienen movilizando aún ante la indiferencia, respuestas evasivas y acciones de represión violenta.

El Instituto exhorta al gobierno colombiano a dar pasos reales para atender la agenda y propuestas que las comunidades de Buenaventura y Quibdó están planteando, así como las expresadas por el CONPA (Link a Comunicado de Prensa). En ellas están contenidas nuevamente las rutas requeridas para avanzar en la superación de las causas estructurales de la exclusión y violencia contra las comunidades. Esperamos que para el Día de la Afrocolombianidad 2018 podamos reportar un balance más favorable en esa perspectiva. Un balance en el que no solamente reiteremos nuestro reconocimiento y admiración a las comunidades y organizaciones afrocolombianas, sino también a las respuestas institucionales del Estado colombiano.