Washington, D.C. 31 de julio, 2017 – El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos tiene el placer de anunciar el lanzamiento del nuevo informe: El Impacto del Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) en Brasil, Colombia, Cuba, la República Dominicana y Perú. El estudio encontró que mientras que el Comité ha ayudado a promover la lucha contra el racismo y la discriminación racial en ciertas partes de la región, su impacto ha sido inconsistente y su pleno potencial como mecanismo para lograr cambios profundos y sostenibles aún no se ha alcanzado.

El informe encontró que algunos países, Colombia y Perú entre los más notables, han incrementado su compromiso con el Comité, lo cual ha contribuido a avances parciales. El gobierno colombiano sigue apoyando, por lo menos en su retórica, la mayor participación política de los afrocolombianos e indígenas. Y Perú ha empezado a trabajar sobre algunas de las recomendaciones del Comité, por ejemplo, en el mejoramiento del censo nacional, con el fin de contar más precisamente a sus poblaciones étnicas.

Pero el trabajo de CERD en otros países ha sido más problemático, detalló el informe. Brasil no ha entregado un informe desde el 2003, lo cual ha significado que el Comité no se ha involucrado en el país durante más de una década. La República Dominicana y Cuba sí ha continuado a participar en el proceso del CERD, entregando informes y sujetándose a exámenes. Lamentablemente, esto no ha conducido a que los países hayan confrontado adecuadamente la discriminación; tanto la República Dominicana como Cuba todavía niegan en su mayoría la existencia del racismo y la discriminación racial en sus sociedades.

Estos resultados variados fueron producidos por una confluencia de factores, según el informe. Los Estados no han cumplido con sus obligaciones, entregando informes vencidos que no conformaron a las directrices del Comité y negando a seguir las recomendaciones del CERD. A la misma vez, la sociedad civil no ha aprovechado del Comité como una herramienta para la incidencia. Las organizaciones de la región no priorizan el trabajo con el Comité. Los que sí participan con CERD, no terminan con el proceso, dejando de trabajar sobre las recomendaciones del Comité después de los periodos de exámenes. Por último, el Comité no se ha desempeñado de una manera ideal. La calidad de su membresía sigue siendo desigual, y el Comité no ha buscado suficientemente asociarse y promover su trabajo con la sociedad civil. Muchos expertos y activistas en la región que trabajan sobre la discriminación racial saben muy poco del trabajo del Comité. Y aparte de los pocos activistas que entregan informes alternativos y viajan a los periodos de exámenes, la interacción ente el Comité y la sociedad sigue siendo casi nula.

A pesar de estos retos, el informe es optimista que CERD pueda fortalecer su impacto en la región. Entre otras recomendaciones, hace un llamado a los diferentes actores a comprometerse a las siguientes acciones:

  • El Comité debe esforzarse a visibilizar su trabajo, priorizando una estrategia de comunicación efectiva y trabajando en conjunto con la sociedad civil para difundir su mensaje;
  • Los Estados deben hacer un mayor esfuerzo para implementar las recomendaciones del Comité, porque estas representen el eje fundamental del proceso de CERD y la clave para cumplir con sus obligaciones internacionales;
  • Las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con CERD tienen que fortalecer la participación de las organizaciones de base en el trabajo del Comité y priorizar el trabajo de seguimiento, sobre todo el monitoreo.

El informe ha sido un trabajo coordinado de Raza e Igualdad para apoyar la implementación de la Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial, y fue inspirado por su 50º aniversario en 2015. Asimismo, el informe busca contribuir al trabajo de las Naciones Unidas sobre temas afrodescendientes durante el Decenio Internacional para los Afrodescendientes, 2015-2024.