Bogotá, 3 de octubre de 2016. Ante los resultados desfavorables del plebiscito para apoyar la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos hace un llamado para reforzar el apoyo a las comunidades étnicas en sus esfuerzos por la construcción de la paz. Aunque a nivel nacional el voto mayoritario por el NO (50.25%) superó por un margen mínimo al SI (49.75 %), en las regiones del país más afectadas por el conflicto donde habitan grupos étnicos, la mayoría de su población refrendó con su voto su apoyo a la implementación de los Acuerdos. Primeras reacciones de plataformas organizativas que apoyaron el proceso de negociación y lograron la inclusión del “capítulo étnico” en el mismo, expresan su compromiso para seguir apoyando la salida negociada al conflicto.

Existe una alta incertidumbre sobre lo que pasará con el proceso de paz. A pesar de ello, las expresiones públicas del gobierno y las FARC reiteran su compromiso para mantener el cese bilateral de las acciones militares. Y por su parte, líderes políticos que se opusieron a los Acuerdos están compartiendo convocatoria a la construcción de un “gran Pacto Nacional”. La renegociación de los Acuerdos parecería ser la opción que se vislumbra.

Ante ese escenario, ¿cuál será la situación de las comunidades étnicas? Ante todo, las garantías para el respeto a sus derechos, que se habían logrado incorporar al Acuerdo a través del “capítulo étnico” quedan seriamente amenazadas en razón de que la implementación del mismo no se hará efectiva según lo previsto. Y aunque las partes han expresado compromiso para mantener el cese de hostilidades, la vulnerabilidad para que las comunidades sigan siendo objeto de violaciones a sus derechos humanos por parte de otros actores armados seguirá siendo muy alta. Esto aplica tanto para las comunidades étnicas ubicadas en las áreas rurales como aquellas en situación de desplazamiento forzado en zonas marginales de las grandes ciudades. El NO al plebiscito propicia un clima político y social que desafortunadamente deja en suspenso el transito del país hacia una ruta que excluye definitivamente la violencia en la resolución de sus conflictos.

La comunidad internacional, especialmente el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y los órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas, así como las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, deberán estar atentas a monitorear la situación de derechos humanos de las comunidades étnicas. Y adicionalmente, tendrán que estar brindando apoyo a sus organizaciones para que las garantías que se lograron incorporar en el “capítulo étnico” sean respetadas durante los procesos que se llevarán a cabo en la posible renegociación del los Acuerdos. Así mismo, su participación en los procesos políticos que se avecinan deberá ser igualmente garantizada.