Representantes de la recién formada Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales de Colombia visitaron a Washington, D.C. este 18 y 19 de marzo, con el propósito de reunir con formuladores de políticas, promotores de derechos humanos y medios de comunicación, para promover la inclusión de los afrocolombianos e indígenas en las negociaciones de paz en la Habana, Cuba y en la implementación de los acuerdos. Previa a la llegada de los activistas en Washington, la formación de la Comisión Étnica fue oficialmente anunciada el 7 de marzo en Bogotá, Colombia. Representa la unión de dos organizaciones coordinadoras, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA), que juntas incorporan cientas de organizaciones de base en todo el territorio colombiano.

Los líderes y lideresas se presentaron para informar al público sobre el proceso de paz y los grupos étnicos de Colombia, y para dar a conocer la agenda de la Comisión en Washington, la Habana y Colombia.

En representación de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Arelis Uriana manifestó que Estados Unidos, como otros países donantes a Colombia, debe demandar que el gobierno colombiano incluya las voces de las comunidades étnicas en el proceso de paz. Uriana agregó que deben ser los indígenas y afrocolombianos quienes guían el proceso de implementación de los acuerdos en su territorio, porque ellos mismos tienen el conocimiento necesario para crear una paz duradera. Uriana también subrayó la importancia de hacer escuchar las voces de las mujeres indígenas y las afrocolombianas. “Son las mujeres las que saben del dolor de la guerra”, dijo Uriana.

De parte de CONPA y el Proceso de Comunidades Negras, Carlos Rocero explicó el tamaño del reto que enfrentan los afrocolombianos e indígenas, y resaltó que conjunto poseen el 38% del territorio de Colombia y representan 12.5% de la población. Rocero destacó que el número de víctimas afrodescendientes e indígenas pasó de ser miles a ser millones de personas. Rocero notó las inquietudes de la Comisión Étnica en cuanto al proceso de paz, manifestando su preocupación por la falta de adecuados mecanismos formales para asegurar un enfoque diferencial para los afrocolombianos e indígenas, así como su preocupación sobre el favorecimiento de víctimas individuales al detrimento de víctimas colectivas. Respeto a estas preocupaciones, recalcó tres propuestas concretas de la Comisión: la inserción en los acuerdos de paz de principios de interpretación e implementación con un enfoque étnico; notas concretas sobre la implementación de los acuerdos; y la creación de salvaguardas para proteger los ya establecidos derechos de los afrocolombianos e indígenas.

Marino Córdoba, representante de CONPA y la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados, habló de la amplia coalición de CONPA, una coordinación de nueve redes nacionales que a su vez agrupan cientos de organizaciones de base, como una demostración de la indiscutible legitimidad de la Comisión Étnica. Córdoba detalló el trabajo de incidencia de CONPA y la Comisión, incluyendo el mensaje que le dio personalmente al Presidente Juan Manuel Santos durante la última visita del Presidente a Washington: que las comunidades étnicas de Colombia tienen que ser invitadas a la Habana para hacer escuchar sus voces. Reiteró el valor de buscar socios en la comunidad internacional y habló de las importantes alianzas establecidas en la promoción de la causa de la Comisión, incluyendo conversaciones fructíferas y colaboraciones con la Embajada Norteamericana en Colombia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Bloque de Congresistas Negros de Estados Unidos, el Enviado Especial a Colombia y la organización de desarrollo internacional ACDI-VOCA.

Frente al complicado reto de conseguir una participación efectiva en las negociaciones de paz, los miembros de la Comisión Étnica reiteraron la importancia de la solidaridad internacional con su lucha, y valoraron positivamente el progreso que habían hecho en su visita a Washington. Prometieron, a regresar a Colombia, continuar con su lucha. “Seguiremos hasta que estemos incluidos. No nos cansaremos”, dijo Córdoba.

El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos vigorosamente apoya al trabajo de la Comisión Étnica, y concurre plenamente con los recientes pronunciamientos del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la Naciones Unidas, que en sus observaciones finales del último examen del Estado de Colombia frente al Comité recomendó al gobierno colombiano que garantice que los afrocolombianos e indígenas sean consultados apropiadamente, y que se tomen en cuenta sus intereses legítimos.