San Jose, Costa Rica. El Presidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís firmó el 5 de agosto la Ley 9558, mediante la cual el país se convierte en el primero de la región en ratificar la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial y Formas Conexas de Intolerancia; Convención que había sido aprobada por la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la Ciudad de Antigua, Guatemala en el 2013.

“Como país hemos dado este importante paso para garantizar los principios de igualdad y no discriminación consagrados en nuestra Constitución. Esta Convención Interamericana se convierte por nuestra propia voluntad, en un instrumento supraconstitucional de obligatorio cumplimiento”, expresó el Presidente tras firmar el texto en un evento oficial.

En el acto protocolario de la firma estuvo además la Relatora para los Derechos de las Personas Afrodescendientes y contra la Discriminación Racial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Margarette May Macaulay, de Jamaica, quien fue apoyada por el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos.

La diputada Afrocostarricense Epsy Campbell planteó que “Costa Rica está haciendo historia” al ser el primer país de la región que ratifica la Convención; además mencionó sentirse orgullosa que dicha Convención fuera ratificada en el actual gobierno y que la misma va a mejorar la vida de las poblaciones indígenas y Afrocostarricenses.

“La ratificación es muy importante ya que materializa el sueño de quienes participamos en la reunión de Santiago en el año 2000 (en preparación para la III Conferencia Mundial de Durban, Suráfrica) donde en su plan de acción los países de la región le pidieron a la OEA que considerara la creación de un instrumento regional para combatir la discriminación racial”, expresó Carlos Quesada, Director Ejecutivo del Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos; organización que ha estado impulsando la ratificación de la Convención desde su aprobación en las Américas.

La Convención incluye una serie de elementos innovadores desde la definición de racismo hasta las obligación de los Estados de promover medidas de acción afirmativa para mejorar las condiciones de las población afrodescendientes e indígenas de las Américas. Además introduce la creación de un Comité Interamericano contra el racismo, con el objetivo de fiscalizar la situación de racismo.

El mandatario Solís pidió perdón a las comunidades afrodescendientes, indígenas, judías, chinas, libanesas y palestinas en nombre del Estado costarricense “por las formas de discriminación a las que han sido sometidas a lo largo de la historia”.

Con la firma de la Ley lo único que queda es que el Gobierno de Costa Rica envíe una comunicación al Departamento de Derecho Internacional de la OEA para que quede depositado el instrumento de ratificación. Cabe recordar que la Convención entrará en vigencia con el segundo instrumento de ratificación.