Han pasado 4 años desde la funesta sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional, que colocó en la apatridia a todas las personas nacidas de padres extranjeros desde 1929 hasta 2007. 

Muchos hablan de “Muerte Civil”. Pero, los muertos al ser enterrados llevan una placa con su nombre, por lo que de una forma u otra se reconoce de que ahí yacen los restos de alguien. 

A los muertos por respeto se les deja en paz.  

Pero esto no pasa con los dominicanos de ascendencia haitiana nacidos en territorio dominicano, los cuales tienen derecho por el Jus Solis a que se les reconozca su nacionalidad dominicana. Y permanecen sin una identidad Jurídica efectiva. 

La ley 169/14 quedó corta 

El 23 de mayo del 2014, el presidente Danilo Medina promulgó la ley 169/14, como una supuesta solución a los problemas ocasionados por la sentencia 168/13, emitida un año antes.  

Pero no ha surtido los efectos para el cual fue diseñada y no ha cumplido con los resultados esperados. Pues no ha existido una restitución plena de derechos en favor de la población destinataria de esta legislación. 

Aún persiste la apatrídia para miles de dominicanos y dominicanas de ascendencia haitiana.  

La ley 169/14 nos quedó corta aun con todos los esfuerzos que se realizaron de parte de la sociedad civil, para efectivizar la misma.  

Identidades duplicadas 

Muchos consideran que el problema ya se ha resuelto y que la Junta Central Electoral ha reducido el número de personas que se encuentran apátridas. 

Pero no se dan cuenta que desde el inicio de la implementación de ley 169/14,  la mayoría de los hijos de inmigrantes haitianos que estaban inscritos en el registro civil hasta el 2007 -los denominados Grupo A – han sido perjudicados de forma silente, pues  se crearon nuevo libros de registro y en este proceso de “transcripción”, miles de personas han visto su identidad cambiada. 

En un país donde el acta de nacimiento se usa para inscribirse en la universidad, sacar pasaporte, solicitar empleo, las personas quedan invisibilizadas, marginadas, segregadas y reducidas. 

Falsas expectativas 

La ley 169/14 se ofertó como una solución viable. Sabíamos que no lo era pero teníamos la esperanza de que todo se iba a solucionar, principalmente para las personas que no fueron inscritas en el registro civil, conocidas como el Grupo B.  

Sin embargo los pocos que se registraron bajo este punto de la ley no gozan de identidad efectiva, aun no pueden hacer uso de sus derechos a la salud, al trabajo y a la educación superior, al matrimonio, a declarar a sus propios hijos, por lo que el problema lo que hace es que se acrecienta más. Nos quedó corta la ley 169/14. Tuvo poca efectividad.  

Conoce el trabajo de Mosctha. 

Conoce el trabajo de Raza e Igualdad en República Dominicana. 

 


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María Bizenny Martínez María Bizenny Martínez es defensora de los derechos humanos de los dominicanos de ascendencia haitiana y afrodescendientes para MOSCTHA.

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1 Comment on "La apatridia en República Dominicana sigue existiendo"

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