Ginebra, Suiza. Junio 13, 2016. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, dio esta mañana su discurso de apertura en el Consejo de Derechos Humanos. El Alto Comisionado, envió hoy un fuerte mensaje a la comunidad internacional, la cual afirma que ya no está actuando como una.

“Cuando la Comisión Interamericana anuncia que tiene que recortar al cuarenta por ciento de su personal y cuando los Estados miembros buscan retirarse de ella y de la jurisdicción de la Corte Interamericana… ¿realmente todavía existe una comunidad internacional? ¿Cuando los hilos que forman esta comunidad están siendo deshilachados y el tapiz, que es nuestro mundo, se está deshaciendo? No será que, más bien, existen varias comunidades fragmentadas por sus intereses que operan detrás de una pantalla de lealtad a las leyes y las instituciones?”, preguntó el Alto Comisionado.

Continuó diciendo que el odio se está volviendo algo convencional en la actualidad y que las “paredes -que atormentaban a las generaciones anteriores, y nunca han dado ninguna solución sostenible a los problemas- están regresando”. Se refirió, con preocupación, a la reacción de ciertos países contra las libertades públicas, la represión que enfrentan activistas de la sociedad civil y defensores de los derechos humanos y el hecho de que existe la tendencia a desmantelar cualquier institución judicial que actúe como control del poder ejecutivo.

El Alto Comisionado siguió con su actualización esbozando algunas de las preocupaciones más apremiantes de derechos humanos en todo el mundo, centrándose en cada región. Cuando mencionó las Américas, comenzó por condenar “con la mayor fuerza posible los ataques indignantes por parte de extremistas violentos contra personas inocentes, elegidos al azar, o debido a sus supuestas creencias, opiniones, u orientación sexual”.

A continuación, resalto que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos es un importante aliado estratégico y una inspiración para el sistema de las Naciones Unidas, también es un actor fundamental de protección de los derechos humanos dentro de la región. La crisis financiera que enfrenta es alarmante, por lo que pidió a los Estados Miembros de las Américas, quienes de manera tan constructiva participan en el Consejo de Derechos Humanos, que también actúen en defensa de su sistema regional a través de contribuciones financieras regulares.

En cuanto a la alta incidencia de la violencia armada y las muertes por armas de fuego en la región, la Oficina del Alto Comisionado dice que las Américas tiene la mayor tasa de homicidios intencionales del mundo. Muchos de estos crímenes pueden ser vinculados a los grupos delictivos, los cuales también impulsan la corrupción del poder judicial y otras instituciones.

Cuando se refirió a las situaciones por país en Latinoamérica, el Alto Comisionado observó lo siguiente:

  • En El Salvador, la violencia ha aumentado de manera constante y el año pasado se obtuvo, por mucho, la tasa de homicidios más alta del mundo, solo superada por países en guerra. La violencia generalizada ha obligado a miles de personas a emigrar, principalmente a los Estados Unidos, incluyendo a niños no acompañados que temen ser asesinados en el país si se niegan a formar parte de las bandas de delincuencia.
  • En cuanto a la situación en Venezuela, comparte las preocupaciones de la Organización de los Estados Americanos (OEA), así como su convicción de que una solución a la crítica situación actual no se puede imponer desde fuera, sino que debe provenir de los venezolanos.
  • En Guatemala, celebra el inicio de un diálogo nacional sobre la reforma de la justicia en respuesta a las numerosas recomendaciones de su Oficina con respecto a la independencia judicial, el acceso a la justicia y el fortalecimiento institucional.
  • Nota que Haití todavía no tiene un presidente constitucional, y esta falta de estructuras estables de gobierno está impidiendo toda acción en cuestiones cruciales de derechos humanos. El destino de los haitianos y los descendientes de haitianos deportados de la República Dominicana es también motivo de su preocupación.
  • Dio la bienvenida a la histórica sentencia en Argentina, en relación con la Operación Cóndor. Catorce ex militares de Argentina y Uruguay fueron encontrados culpables de crímenes y violaciones de los derechos humanos, incluida la tortura. Este fallo será un punto de referencia en el tema de responsabilidad que podría, por fin, dar un poco de paz a las familias de las innumerables víctimas.
  • La mayor amenaza para los dividendos de la paz en Colombia, es el riesgo de que se genere violencia y violaciones a derechos humanos debido a las luchas por el control de las plantaciones de coca ilícita y la minería ilegal, tras la desmovilización.
  • En los Estados Unidos de América, a pesar de que la legislación federal sobre derechos civiles ha tenido un impacto positivo innegable, muchos afroamericanos sufren para lograr igualdad completa en sus derechos. Especialmente cuando son pobres, los afroamericanos son más propensos a estar expuestos a la violencia y la delincuencia, tienen menos probabilidades de lograr una buena educación y tienen menos oportunidades de empleo, reciben menos cuidados de salud y se enfrentan a una interacción más violenta con la policía. Existe una necesidad apremiante de crear medidas para abordar la discriminación racial estructural en el país.
  • La responsabilidad y la justicia deben ser defendidas en los casos de uso excesivo de la fuerza por los agentes policiales. Los resultados obtenidos por el Grupo de Trabajo sobre las personas afrodescendientes arrojan que las leyes de identificación tienen efectos discriminatorios en las minorías.
  • En cuanto a los temas resaltados bajo el marco del Decenio Internacional para los Afrodescendientes, nota que existe una muy baja representación política de los afrodescendientes en América Latina y el Caribe. Hay alrededor de 150 millones de afrodescendientes en la región, lo que que asciende al 30 por ciento de la población. Constituyen más de la mitad de la población de Brasil y más de un diez por ciento de la población de Cuba, pero su representación en los altos niveles del gobierno, incluyendo gabinetes ministeriales, es mucho menor. La representación es importante. Este déficit de representación en la cima del poder afecta a toda la sociedad: los parlamentos, los lugares públicos de trabajo y el sector privado, escuelas, tribunales de justicia, medios de comunicación, todos ellos son lugares en los que las voces de los afrodescendientes se toman muy poco en cuenta. Las voces, las opciones, las experiencias y las caras de los afrodescendientes tienen que estar mejor reflejadas en el gobierno.

Por último, el Alto Comisionado mencionó la situación de la aplicación de la resolución sobre el fortalecimiento de los órganos de tratados como globalmente positiva. El sistema de tratados ha avanzado a pasos agigantados hacia una mayor eficiencia y eficacia, como lo demuestra el notable incremento en las revisiones de los Estados Partes, los exámenes de las comunicaciones individuales y visitas de campo.

Para concluir su discurso, sugirió algunas herramientas para hacer retroceder las fuerzas negativas y reactivar la capacidad de resistencia y la unidad de las sociedades de todo el mundo: la igualdad, la dignidad, la participación y el respeto. “El conflicto se puede evitar, y la paz, la seguridad y el desarrollo se puede reforzar o reconstruir, ladrillo por ladrillo… A pesar de los acontecimientos terribles que he mencionado en esta discusión, creo firmemente que todavía no es demasiado tarde para actuar”, concluyo.

La versión completa del discurso de apertura se encuentra aqui.

Para obtener más información sobre el Consejo de Derechos Humanos, favor de contactar a nuestra asesora legal en Ginebra, Laia Evia, al correo: Evia@raceandequality.org y seguir nuestro Twitter @raceandequality.