El Instituto Internacional sobre raza, Igualdad y Derechos Humanos celebra el comunicado conjunto #73 publicado el día 2 de junio entre el gobierno colombiano y las FARC-EP donde anunciaron que recibirán a representantes de los grupos étnicos el 20 y 21 de junio, “con el objetivo de contribuir a garantizar el enfoque étnico, territorial y diferencial en la implementación de los acuerdos sobre los diferentes puntos de la Agenda y en esa medida afianzar el respeto y protección de la diversidad étnica y cultural”. Dada tardanza para facilitar este dialogo y la inminencia de la firma de los Acuerdos, es necesario un análisis de las implicaciones que este espacio puede traer. Específicamente, se debe hacer una valoración en términos de cómo contribuirá a que efectivamente la implementación de los Acuerdos garantice la restitución, protección y promoción de las comunidades étnicas afectadas por el conflicto armado.

La apertura de este espacio responde a las solicitudes de participación que sectores de estos grupos han venido realizando desde el inicio de las negociaciones. Especialmente, el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA) y la Comisión Étnica para la Paz y la Defensa de los Derechos Territoriales, que son plataformas que agrupan cientos de miles afrocolombianos e indígenas que han sido impactados por el conflicto armado. Con base en un trabajo de incidencia, respaldado por análisis profundos sobre los Acuerdos, han venido ofreciendo propuestas específicas para corregir la omisión que estos tienen de un enfoque diferencial étnico adecuado. Desafortunadamente, la Mesa de Negociaciones, que ha recibido estas propuestas, no ha respondido formalmente a sus solicitudes para ser recibidos en La Habana. En el comunicado del día de hoy, el CONPA y la Comisión Étnica no son nombrados explícitamente como participantes del grupo que asistirá. El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, que ha seguido de cerca su labor y conoce de su amplia legitimidad frente a las comunidades y organizaciones de base, espera que la Mesa de La Habana garantice su participación.

Pero independientemente de cuáles representantes asistan, esas jornadas en La Habana contribuirán a garantizar la adopción efectiva de un enfoque diferencial étnico en la implementación de los Acuerdos, solamente si aceptan la inclusión de cláusulas en los textos finales que expliciten el respeto a los derechos étnico-territoriales de las comunidades afrocolombianas e indígenas; esta ha sido una propuesta reiterada por el CONPA y la Comisión Étnica. Si el gobierno y las FARC solo se van a limitar a escuchar los análisis y propuestas que los representantes de las comunidades lleven, sin asumir un compromiso explícito para mejorar los textos de los Acuerdos desde una perspectiva étnica, entonces los resultados de las jornadas podrán quedarse en el plano de lo simbólico, y permanecerán las deficiencias de los Acuerdos en términos de ofrecer un enfoque diferencial étnico adecuado.

Ahora bien, la incorporación a los Acuerdos de cláusulas que salvaguarden los derechos étnico-territoriales puede ser una condición favorable para que la implementación respete los mismos, pero no ofrece una garantía absoluta. Los procesos institucionales a través de los cuales se van a implementar los Acuerdos configurarán realmente los factores determinantes para que garanticen los derechos a las comunidades étnicas. La elaboración y expedición de las leyes que van “aterrizar” los Acuerdos, y que serán la base para que las instituciones diseñen y ejecuten las políticas y programas específicos, deberá ser el centro de atención del gobierno y las comunidades para corregir lo que los Acuerdos omitieron. A saber: los análisis adecuados sobre los impactos diferenciales del conflicto sobre las comunidades étnicas y las correspondientes medidas para reparar los daños causados.

La “firma de la paz” no será el fin de los conflictos subyacentes a la exclusión estructural de las comunidades étnicas que fue profundizada por el conflicto. Las comunidades tienen la esperanza de que el cese del enfrentamiento militar entre las FARC y el gobierno colombiano lleve a una disminución de la violencia contra ellas. Pero la firma de los Acuerdos tan solo representa un punto de partida para la construcción de la paz. Más que un post-conflicto, las comunidades se enfrentarán a un escenario post-acuerdo en el que la mayoría de conflictos continuarán. Pero más preocupante aún, otros conflictos podrán emerger como consecuencia de la implementación de los Acuerdos que han omitido un enfoque diferencial étnico adecuado. Las propuestas del CONPA y de la Comisión Étnica, así como de otros sectores de las comunidades étnicas, precisamente ofrecen las rutas para que estos conflictos no solamente no vulneren sus derechos, sino para que la paz sea sostenible para todo el país. Para que las jornadas del 20 y 21 de junio contribuyan a esto, y no se conviertan en simple acto simbólico, el gobierno y las FARC deberían garantizar la participación del CONPA y la Comisión Étnica, y apropiarse de sus propuestas.

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