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Raza e Igualdad valora positivamente la implementación de medidas de protección a favor de Erlendy Cuero Bravo, Vicepresidenta de AFRODES

Raza e Igualdad valora positivamente la implementación de medidas de protección a favor de Erlendy Cuero Bravo, Vicepresidenta de AFRODES

29 de agosto de 2017 | Washington, DC

El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos valora positivamente la decisión del Estado de Colombia de implementar las medidas de protección ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a favor de Erlendy Cuero Bravo y su familia. Estas medidas hacen parte de la implementación de Medida Cautelar 658-16, otorgada a la Sra. Cuero Bravo y su familia por la Comisión Interamericana en diciembre 2016. Desde entonces, Raza e Igualdad ha estado incidiendo en favor de la implementación de dichas medidas por el Estado colombiano, a través de la Unidad Nacional de Protección.

La Sra. Cuero Bravo es Vicepresidenta de la Asociación de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES) y una activista de derechos humanos, residente de la ciudad de Cali, Colombia. Como resultado de su trabajo con comunidades Afrocolombianas desplazadas por el conflicto armado interno, la Sra. Cuero Bravo y sus familiares han recibido múltiples amenazas de muerte y han sobrevivido varios atentados. A pesar de haber reportado esta situación de seguridad a las autoridades colombianas en reiteradas ocasiones durante la última década, Erlendy no recibió medidas adecuadas destinadas a proteger su vida e integridad personal y a permitir que ella continuara su trabajo como lideresa comunitaria y defensora de derechos humanos, hasta que la Comisión Interamericana intervino.

Al finalmente recibir las medidas, la Sra. Cuero Bravo comentó, “En muchas ocasiones he sentido miedo, he llorado, y pensé que ya no tenía las fuerzas para continuar. Pero la situación tan deprimente que vive la comunidad Afro y las victimas en este país han sido mi aliciente para seguir adelante. Las medidas adoptadas para mí no representan un fin en sí mismo, sino la posibilidad de mitigar los riesgos derivados de mi actividad como activista y defensora de derechos humanos, para lo cual se requiere dedicación de tiempo completo en favor de las víctimas y poblaciones vulnerables que requieren de este acompañamiento y presencia permanente. Quisiera que el Gobierno colombiano preste atención y trabaje en la prevención del daño a los líderes que vienen siendo perseguidos, y amenazados para evitar que las personas que dedican su vida a construir paz en medio de la adversidad, no terminen muertas, dejando a sus familias envuelta del dolor como ocurrió con mi querido hermano Bernardo Cuero Bravo”.

Aunque la asignación de medidas de protección para la Sra. Cuero Bravo es un paso positivo, Raza e Igualdad sigue preocupada porque muchos otros líderes comunitarios y defensores de derechos humanos Afrocolombianos están enfrentando riesgos similares para sus vidas y seguridad personal como resultado de su trabajo de incidencia. “Nos complace que Colombia está respetando su obligación de proteger la vida e integridad personal de Erlendy, y de permitir que ella continúe su trabajo a favor de Afrocolombianos desplazados. Pero, hay muchos otros líderes Afrocolombianos en riesgo quienes también están esperando medidas de protección de parte de la Unidad Nacional de Protección. Alentamos a la Unidad Nacional de Protección prestar atención a sus casos”, declaró el Director Ejecutivo de Raza e Igualdad, Carlos Quesada.

En la actual coyuntura de la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, la protección de los líderes de la población de víctimas debe ser una prioridad para el Estado colombiano. Desafortunadamente, como lo analizaron diversas fuentes –entre ellas Raza e Igualdad – la violencia contra los liderazgos sociales ha venido en aumento.

Raza e Igualdad seguirá trabajando con la Sra. Cuero Bravo y su organización contraparte AFRODES para apoyar a los líderes comunitarios Afrocolombianos en situación de riesgo.

Colombia: Situación de defensores de derechos humanos. Entrevista a Arnaldo Hernández: líder de AFRODES en riesgo sin medidas de protección adecuadas

Bogotá,  19 de junio de 2017. Al regresar a su hogar después de asistir al funeral de Bernardo Cuero Bravo, directivo de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES) que fue asesinado el pasado 7 de junio de 2017, Arnaldo Hernández fue informado que sujetos desconocidos estuvieron rondando su domicilio y preguntando por él. También se enteró de un nuevo panfleto con amenazas de muerte contra los líderes y lideresas de Malambo, municipio donde trabajaba, vivía y fue asesinado Bernardo. Durante las últimas semanas, Arnaldo ha procurado no salir mucho de su domicilio debido al temor que tiene y a la falta de una respuesta institucional adecuada que le brinde las medidas de protección adecuada, que al igual que a Bernardo, le siguen negando. El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos visitó a Arnaldo el pasado 29 de junio, y le hizo una entrevista para conocer en detalle su situación y el trabajo que realiza.

Arnaldo Hernández también es miembro de la Junta Directiva de AFRODES y representante de las organizaciones de población afrocolombiana desplazada en Cartagena. También es representante de las comunidades negras ante la Mesa Distrital de Víctimas de Cartagena. Lamentablemente, al igual que en el caso de Bernardo, el Estado colombiano sigue sin asignarle las medidas de protección adecuadas que garanticen su derecho a la vida y a la integridad personal, pero que también le permitan ejercer sus actividades de liderazgo con las comunidades afrocolombianas en situación de desplazamiento forzado.

 

Instituto Internacional de Raza, Igualdad y Derechos Humanos: Sabemos que Ud. enfrenta una situación de riesgo similar a la que enfrentaba Bernardo, la cual se relaciona directamente con sus actividades de liderazgo. ¿Podría comenzar hablándonos un poco sobre ese trabajo de liderazgo?

Arnaldo Hernández (AH): Soy directivo de AFRODES desde el año 2000 cuando llegué desplazado a Cartagena. Mi llegada forzosa a Cartagena hace parte de una larga cadena de amenazas y atentados que se remontan a la época de mis inicios como líder social. Entre 1984 y 1999 fui dirigente sindical en Turbo,  de donde tuve que salir. Llegué a Montes de María, y allí también fui víctima de un atentado en el año 2000, por lo que fui desplazado nuevamente. En la actualidad, como representante de AFRODES en Cartagena y la región Caribe, y también como representante de las comunidades negras ante la Mesa Distrital de Victimas de Cartagena, me dedico a apoyar las acciones de incidencia, capacitación y gestión de proyectos de la población afrocolombiana desplazada en la región. En el Departamento de Bolívar trabajo con 27 organizaciones articuladas al trabajo de AFRODES. En el caso específico de Cartagena, los 11 procesos organizativos que acompañamos reúnen miles de afrocolombianos desplazados que hoy viven en las comunidades más marginales de la ciudad como Nelson Mandela, Olaya, Pozón, Faldas de la Popa.

 

Raza e Igualdad: ¿Por qué este trabajo de apoyo a estas comunidades y organizaciones representa un riesgo, sobre todo ahora que el país se encuentra en la etapa de implementación del Acuerdo de Paz con las FARC?

 AH: En el caso del Departamento de Bolívar, al igual que en muchas regiones donde habitan nuestras comunidades, la firma de la paz no ha significado que las amenazas y la violencia terminen. Hay que tener en cuenta que en esta región los grupos paramilitares siguen controlando los territorios, especialmente todo lo relacionado con el negocio del narcotráfico. Eso pasa en muchos de los municipios y zonas del Bolívar donde están nuestras comunidades como Montes de María, María la Baja, El Carmen, Malagana, Sincerin, pero también en zonas urbanas de Cartagena.

Cuando nosotros como AFRODES vamos a esas comunidades a educarlas sobre sus derechos, seguimos siendo calificados como que venimos a “revolucionar a la comunidad”. Obviamente, lo que buscan estos grupos armados es mantener todo el negocio de narcotráfico y el microtráfico; también están buscando el reclutamiento de nuestros jóvenes. Cualquiera que denuncie estas situaciones y ayude a empoderar a las comunidades, es convertida en objetivo militar. Eso fue lo que precisamente le pasó a Bernardo. No fue que tuviera un pleito con un vecino cualquiera, como lo está diciendo la Unidad Nacional de Protección (UNP). Bernardo, como yo y otros líderes de AFRODES, nos jugamos la vida diariamente cuando apoyamos a las comunidades en sus denuncias y procesos de incidencia. Esta situación de riesgo también se ve agravada por las actuaciones de muchas instituciones y funcionarios que están para protegernos pero que a veces contribuyen a estigmatizarnos. A mi inclusive un funcionario me acusó de ser un guerrillero de las FARC por ser parte del grupo que lideró una toma pacífica de la Unidad de Víctimas en Cartagena, la que tuvimos que hacer, como mecanismos para demandar el incumplimiento sistemático del gobierno a compromisos que había adquirido con la población.

 

Raza e Igualdad: Tenemos entendido que Ud. ha denunciado las amenazas recientes que ha recibido y en varias ocasiones, como en el caso de Bernardo, ha solicitado a la Unidad Nacional de Protección la asignación de medidas.

AH: Ni en la situación de riesgo que hoy enfrento, ni en anteriores ocasiones en las que mis familiares y yo hemos sido víctimas de atentados, amenazas, y violaciones a otros derechos humanos,  el gobierno me ha brindado las medidas adecuadas. Inclusive, uno de los estudios de riesgo que me hicieron arrojó que yo tenía “riesgo extraordinario”. ¿Y sabe usted las medidas que me dieron? Un chaleco antibalas y un teléfono celular sin fondos suficientes. Actualmente, un chaleco es todo lo que tengo como medida proporcionada por el gobierno. En diciembre pasado (2016) fui nuevamente víctima de amenazas, atentado y hostigamientos. Ahora que regreso de enterrar al compañero Bernardo, también me encuentro con nuevos hechos que atentan contra mi vida e integridad personal. He interpuesto las denuncias ante las instituciones competentes, pero sigo sin recibir una respuesta satisfactoria por parte del gobierno.

 

Raza e Igualdad: ¿Cuáles serían entonces las medidas de protección que Ud. y otros líderes en riesgo de AFRODES necesitan?

AH: Lo que necesitamos es el mismo esquema de protección que tienen otros líderes sociales que enfrentan la misma situación. Un chaleco y un teléfono celular no son suficientes. Necesitamos de escoltas y vehículo para movilizarnos. Es la única manera de poder continuar con el trabajo de acompañamiento y representación de las comunidades. En mi caso particular, para poder seguir el trabajo con las comunidades de Bolívar y otros departamentos del Caribe, también requiero de recursos que me permitan reubicarme en Cartagena. Los últimos hechos que enfrento en Santa Catalina, municipio donde vivo, demuestran la situación de vulnerabilidad en que me encuentro. También hay que tener en cuenta las medidas de protección colectiva que se requieren para nuestras organizaciones y comunidades. Es muy lamentable la situación que enfrentan los compañeros de los procesos organizativos en Malambo a raíz del asesinato de Bernardo, o las organizaciones de AFRODES Cali que recientemente recibieron una nueva amenaza.

 

El caso de Arnaldo no es aislado. Otros líderes y lideresas de AFRODES enfrentan una situación similar, y el Estado colombiano sigue sin asignarles medidas de protección adecuada. En el caso de la vicepresidenta de AFRODES, Erlendy Cuero Bravo, quien es beneficiara de la Medida Cautelar No. 658-16 de 2016, el gobierno aún no ha le asignado las medidas de protección. El Instituto sobre Raza e Igualdad reitera la prioridad que debe tener para el gobierno colombiano, el cumplimiento de esta medida cautelar y el otorgamiento de medidas de protección adecuada para Arnaldo y demás líderes y lideresas de AFRODES que continúan en riesgo.

El Instituto responsabiliza al Estado colombiano por el asesinato de Bernardo Cuero, directivo de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES): otro líder al que la Unidad Nacional de Protección le negó medidas de protección

El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos denuncia, repudia y lamenta profundamente el asesinato del día 7 de junio de Bernardo Cuero, líder afrocolombiano y miembro de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES).

La situación de vulnerabilidad de Bernardo había sido ampliamente documentada y denunciada a nivel nacional e internacional, siendo él mismo y su familia desplazados a consecuencia de la violencia. En octubre de 2013, el mismo participó en audiencia temática ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), denunciado su caso personal y el de otros líderes de AFRODES. En dicha audiencia Bernardo expresó sobre su caso en particular “…a pesar de las denuncias de cada hecho, no existe ningún resultado e investigación de estos…”. También enfatizó respecto a su labor como líder y defensor de derechos humanos afrocolombiano: “…exigir el respeto de nuestros derechos de realizar nuestro trabajo de incidencia a favor de nuestras comunidades no puede ser una razón para condenarnos a muerte y a nuestras familias…”. De hecho, después de dicha audiencia, las amenazas y atentados contra él y Erlendy Cuero Bravo (Vicepresidenta de AFRODES), aumentaron. Recientemente, en marzo 2017, en otra audiencia ante la CIDH, solicitada por el Estado colombiano para tratar el tema de las agresiones contra líderes sociales, el Instituto denunció nuevamente la crítica situación de seguridad de líderes de AFRODES, incluyendo a Bernardo, a quienes el gobierno colombiano continuaba negándole medidas de protección. Esta omisión convierte al Estado colombiano en responsable del asesinato de Bernardo.

En este repudiable acontecimiento, los asesinos fueron hasta su propio hogar en el municipio de Malambo, departamento del Atlántico. Los detalles aún están por conocerse, pero hay algo claro: el Estado colombiano le negó sistemáticamente la asignación de medidas de protección adecuadas a pesar de las numerosas solicitudes que Bernardo hizo, motivadas por múltiples atentados y amenazas contra su vida. Como sigue sucediendo con otros líderes y defensores de derechos humanos afrocolombianos, de manera absurda los resultados de los estudios de riesgo llevados a cabo por la Unidad Nacional de Protección indicaron que su nivel de riesgo era “ordinario”. El mecanismo de “estudios de riesgo” es un fracaso y ha fallado a otra víctima más.

En varias ocasiones Bernardo coincidió con otros líderes en riesgo al señalar que la única forma para que el Estado reconozca que se está en riesgo extraordinario es que “lo maten a uno”.

Ante este nuevo asesinato de un miembro de AFRODES, el Instituto exhorta al Estado colombiano encaminar una investigación expedita sobre el mismo y garantizar las medidas de reparación y protección para su familia. Además, el Estado colombiano debe garantizar la asignación inmediata de medidas de protección para todos los líderes de AFRODES y no negar su responsabilidad ni en el caso de Bernardo ni para la protección de sus colegas.

El Instituto también exhorta a los mecanismos internaciones de protección de los derechos humanos, y a todos los actores de la comunidad internacional que apoyan la construcción de la paz en Colombia, a solicitar enérgicamente al Estado colombiano que el crimen de Bernardo sea esclarecido y que las medidas de protección tanto de forma individual como colectiva que necesita AFRODES y demás organizaciones de comunidades étnicas en Colombia sean asignadas inmediatamente.

Finalmente, rogamos al Estado colombiano cumplir con la Medida Cautelar 658-16 otorgada a Erlendy Cuero Bravo, Vicepresidenta de AFRODES. Así mismo, instamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a los Procedimientos Especiales y el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU a continuar monitoreando y generando acciones que conlleven a la protección de los defensores de derechos humanos afrocolombianos, dado que el Estado colombiano y sus estructuras continúan actuando con omisión e indolencia ante las amenazas de muerte y atentados que sufren frecuentemente quienes protegen el territorio, cosmovisión y derechos humanos del pueblo afrocolombiano.

Día de la Afrocolombianidad 2017: Recrudecimiento de la Exclusión y la Violencia Estructurales

El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, al igual que el año pasado, reitera su reconocimiento en este nuevo Día de la Afrocolombianidad 2017, a los millones de afrocolombianas y afrocolombianos que ante la adversidad y la exclusión perseveran en su proyecto histórico libertario. De manera especial expresamos nuestra solidaridad y apoyo a las comunidades y organizaciones que han sido víctimas directas del conflicto armado, y que a pesar de no estar siendo incluidas adecuadamente en la implementación del Acuerdo de Paz, mantienen iniciativas propositivas para contribuir a la construcción de una paz sostenible y con justicia social para todos los colombianos.

En este Día de la Afrocolombianidad 2017, la situación de las comunidades afrocolombianas más excluidas y afectadas por el conflicto armado, registra un panorama desolador muy similar al que comenzaron a enfrentar a finales de los 90s cuando la violencia arribó a la región del Pacífico colombiano: violencia, desplazamiento y restricción de derechos a las comunidades del Bajo Atrato, represión contra la movilización pacífica de los afrocolombianos de Buenaventura, indiferencia frente a Paro Cívico en Quibdó, asesinatos y amenazas contra líderes y lideresas. Y obviamente, los indicadores de calidad de vida en todas estas comunidades continúan reflejando la precariedad material en la que deben proseguir sus vidas y luchas. El reclamo de estas comunidades, que desde hace dos décadas denunciaban un genocidio en curso, cada vez parece tener más sentido.

Durante el año pasado, y a pesar de la persistencia de los problemas estructurales y las respuestas institucionales adecuadas, se presentaba un horizonte halagüeño. La exclusión de las comunidades del proceso de negociación fue corregida parcialmente con la inclusión del Capítulo Étnico como elemento constitutivo del Acuerdo de Paz. Celebramos en ese momento que dicho capítulo estipulara el compromiso del Estado colombiano para que en todas las medidas legislativas y administrativas requeridas para la implementación de los Acuerdos, se debían salvaguardar los derechos constitucionales de las comunidades. De manera primordial a través de la garantía al derecho a la consulta previa, libre e informada.

Después de la firma del Acuerdo Final, y a pesar del impase derivado del resultado negativo del plebiscito, la interlocución entre las partes (Gobierno y FARC-EP) y plataformas organizativas como el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (CONPA) que lideró la inclusión del Capítulo Étnico, auguraban una trayectoria favorable. El escenario que presenciamos este Día de la Afrocolombianidad 2017 es, por decir lo menos, decepcionante.

En cuanto a la inclusión del las organizaciones y comunidades en el proceso legislativo hasta ahora desarrollado para la implementación del Acuerdo de Paz, ellas han planteado públicamente que no se ha respetado el derecho a la consulta previa. Aún más grave, el mismo presidente se ha expresado en forma inadecuada y peligrosa que “La Consulta Previa se nos volvió un dolor de cabeza”. Este tipo de expresiones no solamente distorsionan la importancia de este derecho, sino que refuerzan argumentos hostiles contra las comunidades que inclusive siguen siendo usados por actores armados que ejercen violencia contra las comunidades y sus liderazgos.

Pero aún más grave y descorazonador para un Día de la Afrocolombianidad, es la respuesta de represión e indiferencia del gobierno colombiano frente a los paros cívicos y movilizaciones de los habitantes de Quibdó y Buenaventura. En estas dos ciudades, que son emblemáticas del pueblo afrocolombiano, sus habitantes en forma pacífica vienen realizando movilizaciones desde hace una semana. Motivados por el incumplimiento histórico del Estado colombianos para implementar los compromisos adquiridos con sus comunidades, se vienen movilizando aún ante la indiferencia, respuestas evasivas y acciones de represión violenta.

El Instituto exhorta al gobierno colombiano a dar pasos reales para atender la agenda y propuestas que las comunidades de Buenaventura y Quibdó están planteando, así como las expresadas por el CONPA (Link a Comunicado de Prensa). En ellas están contenidas nuevamente las rutas requeridas para avanzar en la superación de las causas estructurales de la exclusión y violencia contra las comunidades. Esperamos que para el Día de la Afrocolombianidad 2018 podamos reportar un balance más favorable en esa perspectiva. Un balance en el que no solamente reiteremos nuestro reconocimiento y admiración a las comunidades y organizaciones afrocolombianas, sino también a las respuestas institucionales del Estado colombiano.

Instituto Participa en Audiencia Temática sobre “Investigación de Agresiones Contra Personas Defensoras de Derechos Humanos en Colombia” Frente a la CIDH

El 21 de marzo se realizó la audiencia temática “Investigación de Agresiones Contra Personas Defensoras de Derechos Humanos en Colombia” frente a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, a través de su representante para Colombia, Pedro L. Cortes-Ruiz, participó como peticionario de la audiencia, junto a representantes de la Marcha Patriótica y de un colectivo de organizaciones de derechos humanos representado por la Corporación para la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos Reiniciar.

La audiencia había sido solicitada por el Estado de Colombia. En su presentación, a cargo de la Vicefiscal María Paulina Riveros, se ofreció una descripción de las adecuaciones institucionales que la Fiscalía y el gobierno colombiano han venido implementado, con el objetivo de mejorar los procesos investigativos sobre agresiones contra defensores y defensoras de derechos humanos, así como los mecanismos de prevención y protección. También solicitó a la CIDH un acompañamiento para la construcción de una directriz que permitiría mejorar las respuestas institucionales.

En su intervención, el Instituto expresó su valoración positiva de los esfuerzos para mejorar los procesos investigativos. Sin embargo, manifestó su preocupación porque dichos esfuerzos “no integran en forma adecuada un enfoque diferencial que reconozca las características e impactos particulares que configuran las situaciones de riesgo y las violaciones sufridas por líderes y lideresas de las comunidades afrocolombianas y LGBTI.

El Instituto también compartió algunas preocupaciones de organizaciones que acompaña, como es la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES). La primordial tiene que ver con el acceso al programa de la Unidad Nacional de Protección, como responsable de brindar medidas de protección a líderes y lideresas de derechos humanos en riesgo. Continúan presentándose casos, en los que líderes y lideresas que han sido víctimas de atentados o amenazas, no les han brindado medidas de protección porque su riesgo es “ordinario” según evaluaciones que les han realizado. Aun en casos, como el de la vicepresidenta de AFRODES, Erlendy Cuero, a la cual la CIDH le ha solicitado medidas cautelares en diciembre de 2016, el gobierno no ha concertado con ella las medidas de protección necesarias, porque “insiste que ella debe volver a someterse por sexta vez al proceso administrativo que conducirá a una nueva evaluación de riesgo”.

La necesidad de que el gobierno colombiano retome los procesos institucionales para integrar medidas de protección colectiva en su oferta de medidas también fue planteado por el Instituto. Se recordó que en dos ocasiones, ante la misma CIDH, el Estado ha expresado su compromiso para avanzar al respecto, sin que hasta el día de hoy se haya hecho efectivo.

Las preocupaciones de la comunidad LGBTI, comunicadas a la CIDH por la organización Caribe Afirmativo, fueron reiteradas por el Instituto. Ante el creciente número de asesinatos y amenazas contra miembros, líderes y lideresas de la comunidad LGBTI en Colombia, el Estado continúa sin realizar los ajustes a los programas de protección que la misma Comisión le hizo desde 2014.

Las valoraciones del Instituto terminaron reportando a la CIDH sobre el envío que la Diócesis de Quibdó le realiza, con información de seguimiento a temas y recomendaciones relacionados con la violación a derechos humanos contra comunidades y organizaciones afrocolombianas del Pacífico colombiano.

Finalmente, el Instituto ofreció tres recomendaciones específicas a la CIDH.

  • Que la Comisión recomiende al Estado colombiano la adecuación de normas y programas para la inclusión de medidas de protección colectiva en la oferta de medidas de protección para líderes y lideresas afrocolombianas.
  • Que la Comisión recomiende al Estado colombiano cumplir el compromiso que expresó ante la misma en cuanto a no exigir nuevas evaluaciones de riesgo a beneficiarios de medidas cautelares de la Comisión.
  • Que la Comisión exhorte al Estado colombiano a cumplir con la recomendación de la Comisión de 2014 para modificar el Decreto 4912 de 2011 para incluir a las lideresas y líderes LGBTI como personas objeto de protección en razón del riesgo, sin necesidad de acreditar su pertenencia a una organización de derechos humanos.

La intervención del representante de la Marcha Patriótica ofreció una valoración crítica sobre las respuestas institucionales que se han adelantado para investigar y proteger a miembros de esta organización, quienes han venido siendo asesinados y amenazados en forma sistemática. Expresó gran preocupación por la estigmatización y criminalización contra miembros de la organización, las cuales han sido alentadas inclusive por funcionarios del gobierno de alto nivel. Anunció que estarán realizando solicitud formal ante la CIDH para que les sean otorgadas medidas cautelares.

La intervención de la representante de Reiniciar se enfocó en cuestionar la negación del Estado colombiano a reconocer la “sistematicidad” de los asesinatos y amenazas que vienen experimentando defensores y defensoras de derechos humanos, con una renovada intensidad en los últimos catorce meses.

Entre los comentarios ofrecidos por los Comisionados después de las intervenciones del Estado y los peticionarios, se ratificó la conveniencia de considerar el llamado que hizo el Instituto para incorporar adecuadamente un enfoque diferencial en los procesos de adecuación institucional que buscan mejorar las respuestas institucionales para investigar y proteger a líderes y lideresas afrocolombianas y LGBTI. El Estado colombiano también expresó públicamente su voluntad para implementar esta recomendación.

Foto: Daniel Cima/CIDH. Con uso libre por medio de licencia creative commons cc by 2.0. La imagen puede ser accedida en su origen por el enlace aquí.

Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorga medidas cautelares a favor de lideresa Afrocolombiana Erlendy Cuero Bravo

Washington, DC | 21 de diciembre de 2016 La Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó el 6 de diciembre medidas cautelares a favor de Erlendy Cuero Bravo, Vicepresidenta de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES). El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos presentó la solicitud como representante legal de la Sra. Cuero Bravo ante la Comisión, y argumentó que Colombia no la está protegiendo de manera adecuada contra las amenazas, el hostigamiento y los atentados en su contra, todos relacionados a su labor como defensora de derechos humanos.

La Sra. Cuero Bravo, quien hace incidencia a favor a las comunidades Afrocolombianas desplazadas en Cali por el conflicto armado interno que ha durado décadas en Colombia, ha sobrevivido varios atentados. Desde el 2008, ella ha recibido múltiples amenazas, firmadas por conocidos grupos de paramilitares. A pesar de haber informado sobre su situación de seguridad repetidamente a las agencias estatales de Colombia encargadas de proteger a los defensores de derechos humanos, la Sra. Cuero Bravo no ha recibido la adecuada protección. La Unidad Nacional de Protección (UNP) no ha respondido a las solicitudes formales para ayudar a la Sra. Cuero Bravo, o ha calificado su situación de riesgo como “ordinario” en varias ocasiones.

Los riesgos que enfrenta la Sra. Cuero Bravo por ser defensora de los derechos humanos en Colombia son comunes, lastimosamente. Hasta el 30 de noviembre de 2016, la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha registrado 35 atentados y 52 asesinatos de defensores de derechos humanos en el país. Igualmente, a principios de noviembre, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos publicó un comunicado de prensa en la cual condenó el aumento de asesinatos contra defensoras y defensores de derechos humanos en Colombia, y notó preocupación especial por la vulnerabilidad de lideresas y líderes Afrocolombianas.

En su resolución, que hace referencia al contexto de violencia, la Comisión Interamericana consideró que los hechos sobre la situación de la Sra. Cuero Bravo demuestran prima facie que ella se encuentra en una situación de gravedad y urgencia con un riesgo de daño irreparable, que son los elementos necesarios para otorgar las medidas cautelares. La Comisión solicita que Colombia adopte todas las medidas necesarias para preservar la vida e integridad personal de la Sra. Cuero Bravo, y para permitir que ella pueda desarrollar sus actividades como defensora de derechos humanos sin ser objeto de actos de intimidación, amenazas y hostigamientos.

“Estamos contentos que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha reconocido los riesgos que enfrenta Erlendy para desempeñar su labor como lideresa comunitaria a favor de unos de los ciudadanos más vulnerables de Colombia, cuando el Estado no lo hizo,” dijo el Director Ejecutivo del Instituto, Carlos Quesada. “Colombia tiene que cumplir ya con la solicitud de la Comisión para medidas cautelares.”

El Instituto continuará a trabajar con nuestra organización contraparte AFRODES y la Sra. Cuero Bravo para asegurar cumplimiento con la resolución de la Comisión a su favor.

Vicepresidenta de AFRODES Colombia participó como experta y panelista en Foro sobre Minorías 2016 de las Naciones Unidas

Bogotá, 7 de Diciembre de 2016. La Vicepresidenta de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES), Erlendy Cuero, participó en el Foro sobre Minorías de las Naciones Unidas llevado a cabo en Ginebra, Suiza, entre el 22 y el 24 de Noviembre de 2016. Específicamente, Erlendy participó dos sesiones del Foro: hizo parte de la reunión de expertos que revisó el proyecto de recomendaciones que se publicaran en 2017, y fue panelista en la sesión sobre «Prevenir y mitigar el impacto de las crisis humanitarias sobre minorías». El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos acompaño y asesoró técnicamente su participación. Al finalizar el Foro, la Relatora Especial para Asuntos de Minorías, expresó su reconocimiento a las contribuciones que hizo Erlendy.

El tema del Foro fue “Minorías en situaciones de crisis humanitarias”. Participaron expertos mundiales en el tema así como numerosas organizaciones no gubernamentales de países de todo el mundo en los cuales minorías (étnicas, religiosas, por orientación sexual, etc.) experimentan exclusiones y violencias derivadas de crisis humanitarias. Las representaciones diplomáticas de los Estados ante Naciones Unidas también participaron del evento.

La participación de Erlendy en este evento de carácter mundial tuvo un significado especial. Entre todos los expertos y panelistas invitados por la Relatoría Especial sobre Minorías, ella fue la única víctima directa de un conflicto armado que ha producido una de las crisis humanitarias más graves en el mundo. Esta circunstancia brindó  al Foro una perspectiva única para obtener contribuciones muy relevantes al objetivo del evento. Precisamente, su intervención como panelista ofreció lecciones claves derivadas de su experiencia personal como víctima y como lideresa de una minoría afectada profundamente por una crisis humanitaria. Entre las lecciones que compartió, se debe destacar:

La centralidad que debe tener el fortalecimiento de la autonomía organizativa de las minorías como condición sine qua non para prevenir y mitigar impactos de una crisis humanitaria. Con base en la experiencia colombiana, Erlendy presentó una valoración crítica del énfasis que los Estados y las organizaciones internacionales despliegan para el fortalecimiento de las instituciones. Esta aproximación apunta a una condición necesaria pero no garantiza que realmente se garanticen las condiciones para que los derechos de las minorías sean protegidos. Colombia es un ejemplo emblemático en este sentido: tiene uno de los marcos normativos e institucionales más robustos para proteger a las minorías étnicas pero su implementación no ha llevado a la protección y restauración de los derechos vulnerados a las minorías.

La no implementación efectiva de enfoques diferenciales, antes y durante la crisis humanitaria producida por conflictos armados como el  colombiano, ha llevado al deterioro profundo de las comunidades afrocolombianas víctimas del conflicto. La adopción retórica de enfoques diferenciales sensibles a los impactos y necesidades de las minorías no es una condición suficiente. Se requiere la asignación de recursos suficientes y adecuados para la implementación de estos enfoques.

La protección de las mujeres pertenecientes a minoría, especialmente frente a la violencia sexual, debería ser la prioridad número uno en la atención de crisis humanitarias asociadas a conflictos armados. En el caso  de Colombia se ha comprobado lo que ya ha sido ampliamente observado: la violencia sexual contra las mujeres es usada como estrategia de guerra por todos los actores armados. En el caso colombiano  y a pesar de avances para adoptar medidas de tipo general, aun se carece de protocolos de atención que reconozcan las particularidades de las mujeres afrocolombianas e indígenas que han sido víctimas de violencia sexual.

Los modelos de desarrollo económico y político excluyente has estado a la base de los conflictos que han producido las crisis humanitarias que impactan las minorías. Como en el caso colombiano, las minorías han estado en una situación de marginalidad causada por modelos económicos excluyentes que se orientan a explotar los recursos de los territorios que habitan sin tener en cuenta la superación de las difíciles condiciones de vida que enfrentan. Esta situación de marginalidad se ve profundizada por las crisis humanitarias. La transformación de estos modelos económicos debe ser una condición obligatoria para restaurar en forma sostenible los derechos que les han sido vulnerados.

En su conclusión, Erlendy compartió las expectativas y propuestas que tienen las comunidades afrocolombianas frente al posible escenario de la terminación del conflicto armado en Colombia. Reiteró que el fortalecimiento de las instituciones, guiado por estándares internacionales como los que se formularan en las recomendaciones del Foro, será efectivo solo en la medida que se apoye el fortalecimiento de las comunidades para que puedan tener participación efectiva en todos los aspectos de gestión de las políticas públicas que se orienten a restaurar sus derechos.

El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos se identifica plenamente con los análisis y recomendaciones planteadas por Erlendy en el Foro. Continuaremos apoyando las actividades que AFRODES viene desarrollando para fortalecer las capacidades que requieren sus procesos de incidencia a nivel nacional e internacional. Estaremos muy atentos a realizar el seguimiento a la incorporación de las contribuciones de Erlendy en las recomendaciones finales que la Relatoría Especial sobre Minorías presente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Población afrocolombiana desplazada en Cali se reúne para analizar situación del proceso de paz en Colombia.

Bogotá, 1 de noviembre de 2016. La Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (AFRODES), con el apoyo del Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (IREHR), realizó el 28 de octubre de 2016 una reunión con un grupo de 50 participantes entre líderes, lideresas y miembros de las comunidades afrocolombianas en situación de desplazamiento forzado en la ciudad de Cali. El evento se denominó Taller/Conversatorio Afrocolombianos Desplazados en Cali Frente a Actual Situación del Proceso de Paz. También se contó con la participación de representantes de la oficina de asesoría de paz de la Alcaldía de Cali. Pedro L. Cortés-Ruiz, representante y consultor para Colombia del IREHR lideró la coordinación del evento con el apoyo de Erlendy Cuero, vicepresidenta de AFRODES.

El objetivo del evento estuvo orientado a propiciar un diálogo que contribuyera a que las organizaciones profundizaran sus reflexiones y análisis sobre la actual situación del proceso de paz entre el gobierno colombiano y las FARC, así como sobre las implicaciones de este escenario sobre la situación de las comunidades afrocolombianas en situación de desplazamiento forzado en la ciudad de Cali. Ante la gran incertidumbre sobre el proceso después del resultado desfavorable del plebiscito para la implementación inmediata de los Acuerdos, el evento reforzó la apuesta de AFRODES para mantener una posición proactiva frente al mismo. Especialmente porque la inclusión del “capítulo étnico” en los Acuerdos, que fue el resultado de procesos de incidencia en los que AFRODES participó activamente, es un logro cuya validez debe mantenerse en cualquier modificación que se le puedan hacer a los Acuerdos.

El evento resulto muy productivo en por lo menos tres aspectos: (1) la profundización de las acciones pedagógicas sobre los Acuerdos hacia miembros de la comunidad que no han tenido oportunidad de participar en espacios de socialización sobre el proceso de paz; (2) la identificación y análisis de contenidos y mecanismos propuestos por los Acuerdos que afectan de manera especial a las comunidades afrocolombianas en situación de desplazamiento forzado en centros urbanos como el de la ciudad de Cali, y (3) la identificación de prioridades de incidencia que deben adoptar las organizaciones de afrocolombianos desplazados en Cali para preparar su participación en los procesos de implementación de los Acuerdos una vez termine el proceso de “renegociación”.

En cuanto a la dimensión pedagógica, debe destacarse que aunque se confirmó el apoyo generalizado de las comunidades hacia la implementación de los Acuerdos, y especialmente a la aplicación del “capítulo étnico”, se hizo evidente que amplios sectores de la población afrocolombiana en situación de desplazamiento forzado no tienen un conocimiento adecuado de la estructura y los contenidos de los Acuerdo. Resultó muy valioso para el diálogo que se propició la participación de jóvenes que de manera espontánea expresaron sus valoraciones críticas frente al proceso de paz y algunos de los contenidos que hoy son objeto de amplia controversia nacional. Estas expresiones sugieren la necesidad de fortalecer aun más la participación de ellos y ellas en todos los procesos de implementación de los Acuerdos.

En cuanto a los análisis colectivos del grupo sobre contenidos y mecanismos propuestos por los Acuerdos, el evento se concentró especialmente en el Acuerdo sobre Victimas (Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición). La razón de este énfasis tiene que ver con que es este Acuerdo el que afecta en forma más directa la situación de las víctimas afrocolombianas de desplazamiento forzado. Desafortunadamente, la carencia que tienen los Acuerdos de un enfoque diferencial étnico adecuado (con la excepción del capítulo étnico) precisamente se ve reflejado en la invisibilidad que tiene este subgrupo poblacional que representa el grupo mayoritario en el universo de víctimas. Al revisar y discutir cada uno de los elementos de este Acuerdo, el grupo pudo avanzar en identificar los aspectos que son críticos para que la implementación de este Acuerdo realmente garantice la restitución de sus derechos.

Finalmente, el evento permitió que el grupo también pudiera avanzar en identificar prioridades de incidencia en la perspectiva de su participación en los procesos de implementación de los Acuerdos. En este sentido, resultó muy positiva la participación de representantes de la Alcaldía de Cali quienes coincidieron en el papel protagónico que deben tener las organizaciones en esos procesos. Por su parte, participantes del evento ofrecieron análisis que precisamente identifican características muy particulares de la realidad de las comunidades afrocolombianas en situación de desplazamiento forzado en Cali, que hasta ahora no se han incorporado en las discusiones públicas sobre el proceso de paz y los Acuerdos.

En su balance del evento, el IREDH confirma la necesidad de seguir fortaleciendo los espacios de encuentro y análisis colectivo de las comunidades más afectadas por el conflicto armado. Al pensar en lo que podrá ser la posible implementación de los Acuerdos, creemos que el fortalecimiento de las capacidades para la participación de las comunidades es condición necesaria para que el fortalecimiento de las instituciones del Estado realmente lleve a la garantía de los derechos humanos en la sociedad colombiana.

Para cualquier información adicional, contactar a:

Pedro L. Cortes-Ruiz

Representante/Consultor para Colombia

Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos

Cortes@oldrace.wp 

Nueva publicación de Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos con análisis sobre el proceso de paz en Colombia y la situación de los afrocolombianos

Bogotá, 14 de octubre de 2016. La Oficina Colombia del Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos se complace en compartir públicamente su Documento de Análisis Político No.1 titulado “Afrocolombianos, Afrocolombianas y Post-Acuerdo: Análisis de condiciones para la adopción de un enfoque diferencial étnico-afrocolombiano”.

Los análisis para la elaboración del documento se construyeron con anterioridad a la realización del plebiscito del 2 de octubre de 2016 cuyos resultados fueron desfavorables para continuar con la inmediata implementación del Acuerdo Final entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. Aunque en las regiones habitadas por grupos étnicos la votación fue ampliamente favorable al SI al Acuerdo Final, a nivel nacional el voto mayoritario por el NO (50,23%) superó por un margen mínimo al SI (49,76%). Este resultado ha dejado en suspenso el proceso de paz y la implementación de los Acuerdos. En el momento, se desarrollan procesos sociales e institucionales orientados a mantener el cese bilateral del fuego y buscar alternativas para “renegociar” el Acuerdo Final. Dentro de esta dinámica las comunidades y organizaciones étnicas vienen desplegando grandes esfuerzos para defender la legitimidad de lo logrado en el Acuerdo Final, especialmente el “capítulo étnico” que quedó incorporado.

A pesar de esta situación de incertidumbre, los análisis de los Acuerdos que ofrecen este documento siguen teniendo validez, y seguirán teniendo pertinencia para actuar en el escenario que finalmente se configure para dar continuidad al proceso de paz. La lectura del documento precisamente puede contribuir a comprender las condiciones que se requieren para que en un contexto post-acuerdo se restituyan y garanticen los derechos a las comunidades afrocolombianas más impactadas por el conflicto armado.

Resultado desfavorable al Acuerdo de Paz refuerza prioridad de apoyar comunidades étnicas que mayoritariamente votaron por el SI

Bogotá, 3 de octubre de 2016. Ante los resultados desfavorables del plebiscito para apoyar la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos hace un llamado para reforzar el apoyo a las comunidades étnicas en sus esfuerzos por la construcción de la paz. Aunque a nivel nacional el voto mayoritario por el NO (50.25%) superó por un margen mínimo al SI (49.75 %), en las regiones del país más afectadas por el conflicto donde habitan grupos étnicos, la mayoría de su población refrendó con su voto su apoyo a la implementación de los Acuerdos. Primeras reacciones de plataformas organizativas que apoyaron el proceso de negociación y lograron la inclusión del “capítulo étnico” en el mismo, expresan su compromiso para seguir apoyando la salida negociada al conflicto.

Existe una alta incertidumbre sobre lo que pasará con el proceso de paz. A pesar de ello, las expresiones públicas del gobierno y las FARC reiteran su compromiso para mantener el cese bilateral de las acciones militares. Y por su parte, líderes políticos que se opusieron a los Acuerdos están compartiendo convocatoria a la construcción de un “gran Pacto Nacional”. La renegociación de los Acuerdos parecería ser la opción que se vislumbra.

Ante ese escenario, ¿cuál será la situación de las comunidades étnicas? Ante todo, las garantías para el respeto a sus derechos, que se habían logrado incorporar al Acuerdo a través del “capítulo étnico” quedan seriamente amenazadas en razón de que la implementación del mismo no se hará efectiva según lo previsto. Y aunque las partes han expresado compromiso para mantener el cese de hostilidades, la vulnerabilidad para que las comunidades sigan siendo objeto de violaciones a sus derechos humanos por parte de otros actores armados seguirá siendo muy alta. Esto aplica tanto para las comunidades étnicas ubicadas en las áreas rurales como aquellas en situación de desplazamiento forzado en zonas marginales de las grandes ciudades. El NO al plebiscito propicia un clima político y social que desafortunadamente deja en suspenso el transito del país hacia una ruta que excluye definitivamente la violencia en la resolución de sus conflictos.

La comunidad internacional, especialmente el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y los órganos de derechos humanos de las Naciones Unidas, así como las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, deberán estar atentas a monitorear la situación de derechos humanos de las comunidades étnicas. Y adicionalmente, tendrán que estar brindando apoyo a sus organizaciones para que las garantías que se lograron incorporar en el “capítulo étnico” sean respetadas durante los procesos que se llevarán a cabo en la posible renegociación del los Acuerdos. Así mismo, su participación en los procesos políticos que se avecinan deberá ser igualmente garantizada.

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