Régimen autoritario de Cuba destierra a la activista cubana Leticia Ramos, integrante de las Damas de Blanco

Régimen autoritario de Cuba destierra a la activista cubana Leticia Ramos, integrante de las Damas de Blanco

Washington D.C., 10 de febrero de 2025 – Este lunes 9 de febrero, el régimen autoritario de Cuba impidió el ingreso al país de la activista cubana Leticia Ramos, integrante del movimiento Damas de Blanco, forzándola al destierro. Ramos viajó desde Estados Unidos a Cuba, pero una vez en el país las autoridades le negaron reunirse con su familia, retuvieron su equipaje y le ordenaron regresar, viéndose obligada a volver a Miami.

El pasado mes de enero, durante una entrevista concedida a Raza e Igualdad, Ramos expresó su temor de que el régimen cubano le negara el retorno a la Isla tras viajar a Estados Unidos para recibir tratamiento médico, una práctica sistemática utilizada para silenciar, castigar y forzar al exilio a personas activistas. Ese temor se hizo realidad el día de ayer. Desde el Instituto la acompañamos y asumimos su representación en este proceso, del mismo modo que hemos brindado acompañamiento a las integrantes de las Damas de Blanco ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo que desde octubre de 2013 otorgó medidas cautelares “para preservar la vida y la integridad personal” de las mujeres que conforman el colectivo.

Entre la resistencia y la represión

Leticia Ramos forma parte de las Damas de Blanco desde 2004, cuando se incorporó como Dama de apoyo, acompañando a mujeres cuyos familiares fueron encarcelados durante la Primavera Negra de 2003. Desde entonces, ha participado de manera sostenida en acciones pacíficas, como la asistencia a misa vestidas de blanco y con flores, para exigir la liberación de personas privadas de la libertad por motivos políticos en Cuba.

Tras la muerte en “extrañas condiciones” de Laura Pollán, fundadora del movimiento, en 2011, Leticia fue elegida coordinadora del grupo de Damas de Blanco en la provincia de Matanzas. A partir de ese momento, el hostigamiento estatal se intensificó, incluyendo golpizas, amenazas, vigilancia permanente, detenciones arbitrarias y restricciones a su derecho a la libre circulación. Durante casi nueve años permaneció regulada, sin poder salir del país.

Las represalias también alcanzaron a su entorno familiar. Ramos es madre de dos hijos: uno que reside en Estados Unidos y otro, Randy Montes de Oca Ramos, que vive en Cuba y ha sido víctima de persecución, detenciones y procesos penales basados en acusaciones falsas, como mecanismo de presión para forzar a su madre a abandonar el activismo. En 2018, Randy cumplió una condena de seis meses de prisión domiciliaria tras protestas públicas realizadas por Leticia.

Entre 2013 y 2018, Ramos fue detenida en múltiples ocasiones, llegando a ser privada de la libertad hasta cuatro veces en una misma semana. Intentó documentar estos hechos, pero la información se perdió tras allanamientos a su vivienda en 2016, 2018 y 2019, durante los cuales agentes estatales confiscaron materiales de trabajo, dispositivos electrónicos y objetos vinculados a su activismo.

Durante las protestas del 11 de julio de 2021, Leticia decidió manifestarse en Cárdenas pese a atravesar, junto a su familia, un grave cuadro de COVID-19. En ese contexto, recordó que fue posible percibir “el miedo del régimen frente a un pueblo desarmado, pero decidido a alcanzar su libertad”.

El destierro de Leticia Ramos se inscribe en un patrón de prácticas represivas utilizadas por el régimen cubano para castigar a quienes defienden los derechos humanos, mediante el exilio forzado, la separación familiar y la intimidación constante.

Desde Raza e Igualdad reconocemos la trayectoria, la valentía y la resistencia de Leticia Ramos, y reiteramos nuestro compromiso de acompañarla y denunciar esta grave violación a sus derechos humanos, así como la estrategia de silenciamiento ejercida contra activistas en Cuba.



Condenamos violencia contra Danne Belmont, lideresa trans y directora ejecutiva de la Fundación GAAT en Colombia

Bogotá, 2 de febrero de 2026 – El Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos expresa su solidaridad con Danne Belmont, directora ejecutiva de la Fundación Grupo Apoyo y Acción Trans (GAAT), y su pareja, quienes fueron víctimas de actos de violencia transfóbica el 1 de febrero de 2026 en la ciudad de Bogotá, Colombia. 

Desde Raza e Igualdad rechazamos de manera contundente toda forma de violencia basada en prejuicios, en particular aquella dirigida contra personas por su identidad de género u orientación sexual. Este hecho constituye una grave vulneración a los derechos humanos, además se suscribe a un contexto amplio de violencias estructurales que enfrentan de manera persistente las personas trans en la región. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en su informe país, indicó que Colombia es uno de los Estados de la región que registra más muertes violentas de personas LGBTI. Solo entre 2022 y 2023 hubo 302 asesinatos. Colombia se posiciona como el tercero en Latinoamérica con la mayor cantidad de asesinatos de personas trans, lo que evidencia una situación de riesgo extremo. A su vez, según cifras de la Defensoría del Pueblo, hasta mayo de 2024 fueron atendidos por esta institución cerca de 290 hechos de violencia contra personas con orientaciones sexuales e identidades diversas, entre los cuales se encuentran violencias físicas.  

En sus observaciones derivadas de la visita in loco de 2024, la CIDH advirtió sobre la persistencia de la violencia en contra de esta población y obstáculos que las personas LGBTI enfrentan para acceder a la justicia, en especial, en los territorios afectados por el conflicto armado. De igual manera, la Defensoría del Pueblo ha advertido sobre un agravamiento de las violencias extremas contra mujeres y personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, tanto en espacios privados como en el ámbito público, e insistió en que cada feminicidio y transfeminicidio es prevenible si el Estado actúa de manera oportuna.  

Reconocemos y valoramos profundamente la labor que Danne Belmont ha desarrollado como lideresa trans y defensora de derechos humanos, así como el trabajo histórico de la Fundación GAAT en la promoción, protección y defensa de los derechos de las personas trans, particularmente de aquellas en situación de mayor vulnerabilidad. Los ataques contra liderazgos sociales y defensores de derechos humanos buscan silenciar voces fundamentales para la construcción de sociedades más justas e inclusivas, y no pueden ser tolerados. 

Hacemos un llamado urgente al Estado colombiano y a las autoridades competentes para que se adelanten investigaciones prontas, exhaustivas y con enfoque basado en género, garantizando el acceso efectivo a la justicia, la sanción de los responsables y la adopción de medidas de protección adecuadas para Danne Belmont, y su pareja. 

Desde Raza e Igualdad reiteramos nuestro compromiso con la erradicación de la transfobia, la discriminación y la violencia, y reafirmamos que la dignidad, la vida y la integridad de las personas trans deben ser plenamente garantizadas. 

A Danne, su pareja y a la Fundación GAAT: decirles que no están solas. Les acompañamos con solidaridad y respeto, y reafirmamos nuestro compromiso de caminar a su lado, sostener sus luchas y alzar la voz, de manera firme y constante. 



Museo V: memoria, arte y resistencia contra la violencia basada en género en Cuba

Washington D. C., 27 de enero de 2026 — En un contexto marcado por la represión y el silenciamiento de las violencias basadas en género en Cuba, en 2022 nació el Museo Virtual de la Memoria contra la Violencia Basada en Género, conocido como Museo V. Impulsado por la periodista y escritora cubana María Matienzo, hoy exiliada en Madrid, este proyecto trasciende el formato museístico tradicional para consolidarse como una plataforma virtual de denuncia, reflexión y creación colectiva con una clara mirada feminista, antirracista e interseccional.

El Museo V surgió inicialmente como una propuesta para visibilizar la violencia política dentro de Cuba, especialmente aquella ejercida contra mujeres y personas con identidades de género y orientaciones sexuales diversas. Con el tiempo, el proyecto amplió su alcance, incorporando la participación de creadoras y activistas de otros países de la región, así como el análisis de contextos internacionales en distintos talleres sobre derechos humanos.

El museo funciona como un espacio de intercambio y construcción colectiva. “Es un espacio donde la gente va a dar, va a aportar y va a recibir información”, explica su directora. Este trabajo se sostiene desde una postura política clara: el enfoque interseccional y antirracista atraviesa todas sus acciones. “No hay una mirada dentro del museo que no sea antirracista. Es una de las grandes batallas que tenemos que librar el pueblo de Cuba y el resto del mundo”.

En el Museo V convergen artistas y creadoras que trabajan desde las periferias —geográficas, políticas y simbólicas—, aportando miradas diversas y críticas. Uno de los ejes centrales del proyecto es insertar a Cuba en el mundo, rompiendo los silencios impuestos sobre las violencias políticas y de género que históricamente han sido negadas o invisibilizadas.

Ante la imposibilidad de contar con un espacio físico en la Isla, el museo existe exclusivamente en formato virtual. Sin embargo, su vocación es profundamente cubana. “No nos consideramos un museo virtual para la migración o para el exilio. Nos consideramos un museo virtual para Cuba. Una Cuba que necesita volver a hacer lo que fue en algún momento desde el punto de vista cultural, que era vanguardista”, afirma.

El taller sobre violencia política en razón de género, a cargo de la abogada Laritza Diversent, de la organización Cubalex, ocupa un lugar central dentro del Museo V y es uno de los contenidos más destacados por su directora. “Este taller es importante porque es, prácticamente, la razón de ser del museo”, sostiene Matienzo, resaltando el valor de las voces expertas que hoy trabajan desde el exilio tras ser perseguidas por el régimen cubano.

Desde Raza e Igualdad damos visibilidad a este tipo de iniciativas que documentan y narran las experiencias de mujeres y de personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas. Exigimos al régimen autoritario de Cuba que garantice su protección y respete sus derechos, poniendo fin a la represión y a las múltiples violencias que enfrentan, especialmente cuando cuestionan sus políticas.

Para conocer más sobre este espacio, visita su página web museov.org y sigue sus contenidos en redes sociales a través de @museovbg.

25N: Mujeres que resisten y transforman la región, incluso bajo ataque

Washington, D.C., 25 de noviembre de 2025.– En América Latina y el Caribe, la violencia contra las mujeres defensoras no es un hecho aislado: es un patrón estructural que atraviesa fronteras, regímenes y territorios. A pesar de los contextos de racismo, criminalización del activismo, desplazamiento forzado, despojo territorial y represión, las mujeres continúan sosteniendo luchas indispensables para la vida democrática, para la justicia racial, para la autonomía de sus pueblos y para la libertad de quienes hoy enfrentan violencia estatal.

Este Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) reconoce a mujeres de Brasil, Colombia, Cuba, Nicaragua, México y República Dominicana, que desde diferentes espacios ejercen resistencias que nacen del cuerpo, de la memoria y del territorio. Sus voces enfrentan desigualdades históricas, regímenes autoritarios  y modelos extractivos, pero no dejan de construir alternativas de esperanza, justicia y libertad.

Cada una de ellas lleva adelante luchas que transforman agendas completas incluso cuando los riesgos aumentan, incluso cuando su propio país o grupos poderosos intentan callarlas, incluso cuando la violencia toca lo más íntimo. Hoy reafirmamos: su lucha es indispensable, su fuerza es inquebrantable y su resistencia sostiene a toda una región que sigue apostando por la vida.

Maria do Socorro, Makira`eta – Brasil

Para Maria do Socorro, ejercer la resistencia es encarnar la fuerza ancestral de las mujeres que siempre lucharon por la tierra, la vida y la memoria. Su resistencia es un acto espiritual y político: existe cuando habla su lengua, cuando transmite los saberes de los mayores, cuando participa en rituales, cuando exige respeto en espacios de decisión y cuando denuncia la violencia que afecta a los pueblos indígenas.

La sostiene la fuerza del bosque, de los cantos, de las semillas y de las juventudes indígenas que continúan la lucha. Su resistencia se teje con el cuerpo y el espíritu; se hace con amor, cuidado y confrontación. Maria do Socorro recuerda que cuando las mujeres indígenas se unen, sus conocimientos y voces se convierten en un poder colectivo imposible de silenciar.

Yanelys Nuñez, Activista cubana exiliada en España y coordinadora del Observatorio de Género de Alas Tensas

Para Yanelys Nuñez, resistir es existir. Es sostenerse en un cuerpo de mujer negra, migrante y cubana en un país que, aunque democrático, no siempre comprende la profundidad del exilio ni el peso de cargar una historia marcada por la censura y el control estatal.

Desde España, Yanelys carga con la distancia, la separación de su familia, el duelo de los proyectos truncados y la nostalgia de quienes quedaron atrás. Aun así, continúa denunciando que en Cuba no existen garantías básicas para ejercer derechos tan elementales como expresarse, asociarse o manifestarse. Su resistencia es también la memoria viva del movimiento feminista cubano silenciado, del exilio que se multiplica y de una larga historia de oposición borrada por el régimen.

Lo que la sostiene no es solo el compromiso político, sino sus convicciones más profundas: la urgencia de existir con dignidad, la espiritualidad yoruba que la acompaña y la fuerza de las personas presas políticas.

Claudia Vargas, defensora de derechos humanos y viuda del Mayor en retiro Roberto Samcam

Para Claudia, resistir es negarse a la desaparición simbólica de su esposo, Roberto Samcam, víctima de un crimen político transnacional. Su resistencia es una afirmación radical: no permitirá que la verdad sea borrada ni que su nombre se diluya en la impunidad. Cada palabra que pronuncia es memoria, denuncia y justicia. No lo hace solo por él, sino por todas las familias atravesadas por la violencia estatal que desborda las fronteras nicaragüenses.

La sostiene la convicción de que la justicia es un derecho y la confianza en los mecanismos de derechos humanos para que este crimen no quede impune. Claudia resiste también por quienes hoy siguen perseguidos; sabe que su voz, al nombrar la verdad, protege a otros cuerpos en riesgo. La acompaña el apoyo de las mujeres refugiadas, de las colectivas, y la certeza de hablar desde un país que aún no renuncia a la esperanza.

Rosa María Castro Salinas, activista y diputada federal afromexicana

Para Rosa María, resistir es defender territorios, cuerpos e historia frente a un sistema que ha invisibilizado durante siglos a los pueblos afromexicanos. Su resistencia enfrenta simultáneamente el racismo estructural, la discriminación y un modelo extractivista que devasta territorios y profundiza desigualdades. En un contexto donde las políticas públicas ignoran a las comunidades afro en la lucha climática, resistir también significa exigir justicia climática con enfoque racial y de género.

Su fuerza proviene de un compromiso de más de dos décadas con las colectividades afromexicanas, de las voces que defienden ríos, mares, montes y territorios, y de las juventudes que entienden la crisis climática como una crisis de vida digna. Rosa María sostiene que la construcción de un futuro justo requiere políticas públicas afrocentradas y decisiones que reconozcan plenamente a los pueblos afromexicanos como actores claves para enfrentar la crisis ambiental.

Patricia Sandoval, coordinadora para México del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA)

Para Patricia, mujer indígena purépecha (México), la resistencia es defender la vida ante un modelo que está destruyendo los territorios y afectando de manera directa a las mujeres indígenas. La justicia climática, para ella, no es una consigna abstracta: es la urgencia de proteger el agua, los bosques y los bienes naturales que sostienen a sus pueblos. Resistir implica enfrentar extractivismos, militarización y criminalización, pero también afirmar el derecho a decidir sobre la tierra y el futuro colectivo.

Lo que la sostiene es una espiritualidad que entiende la vida como entramado: si una cae, caen todas; si una se levanta, todas se levantan. Su fuerza proviene de saber que cada voz que se eleva cambia decisiones y abre caminos para las demás. “Nuestra lucha no se apaga, se amplifica”, dice.

María Camila Zúñiga, Movimiento MUDE – Colombia

Para María Camila, ser mujer negra diversa y disidente de género significa resistir sistemas que buscan negar su existencia. Su resistencia se expresa en la creación de herramientas colectivas para sobrevivir y transformarse; en la articulación y la juntanza que sostiene al Movimiento MUDE, un espacio que no solo acompaña, sino que construye tejido comunitario para mujeres negras, infancias y personas LGBTIQ+ negras. Para ella, “será colectivo o no será”.

Lo que la sostiene es la digna rabia, las luchas compartidas, los procesos que se tejen juntos y el amor de sus hermanas. Su fuerza proviene de una certeza profunda: nada se conquista en solitario. La colectividad es refugio, pero también es resistencia organizada frente a un sistema que constantemente les niega derechos, recursos y reconocimiento.

Luz Marina Becerra, Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia (La Comadre) – Colombia

Para Luz Marina, resistir como mujer afro en un contexto atravesado por el racismo, el machismo y el clasismo significa levantar la voz con dignidad por el respeto, el reconocimiento, la inclusión, los derechos, la memoria y los territorios de los pueblos afrodescendientes.

Asegura que su lucha es sostenida por el amor, por la convicción y por el legado de sus ancestros y ancestras, así como por la esperanza en que sus luchas transformarán la historia para que las nuevas generaciones crezcan en un mundo con igualdad, oportunidades y respeto por la diversidad.

Elena Lorac, co-coordinador del Movimiento Reconoci.do – República Dominicana

Para Elena, resistir es defender la vida y la dignidad de las mujeres dominicanas de ascendencia haitiana en un país donde sus derechos han sido históricamente negados. Como parte del Movimiento Reconoci.do, su lucha nace del despojo de la nacionalidad que vive esta población y que ha marcado su existencia en todos los niveles: sin documentos, sin reconocimiento pleno y sin garantías básicas. Y recuerda que esta violencia institucional atraviesa de manera más dura a las mujeres, quienes además enfrentan desigualdades históricas y condiciones profundamente precarias en los bateyes.

La sostiene saber que su lucha es justa y urgente, así como el compromiso con su comunidad, especialmente con las mujeres que cargan sobre sus hombros el impacto del despojo, y con las familias que siguen resistiendo pese a la discriminación estructural.

Las voces de estas mujeres revelan que la resistencia no es solo una respuesta a la violencia: es una forma de existencia y de futuro. Desde el exilio forzado hasta la defensa del territorio; desde la lucha contra el racismo estructural hasta la exigencia de justicia frente a crímenes de Estado; desde la espiritualidad ancestral hasta la organización feminista negra: todas estas resistencias son indispensables para construir sociedades más libres, dignas y justas.

En Raza e Igualdad tenemos el firme compromiso de apoyar y fortalecer a estas mujeres en sus luchas, elevando sus denuncias y demandas ante los sistemas de protección de derechos humanos a nivel interamericano y universal.

Organización cubana Damas de Blanco denuncia ante la CIDH la violencia ejercida por el régimen autoritario de Cuba

Miami, 19 de noviembre de 2025 – “Detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y amenazas”. Estas fueron algunas de las violencias denunciadas el pasado lunes 17 de noviembre por integrantes de la organización cubana Damas de Blanco durante una audiencia privada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), realizada en el marco del 194° Período de Sesiones celebrado en Miami, Estados Unidos.

La delegación estuvo conformada por las activistas Lourdes Esquivel, Blanca Reyes y María Elena Alpízar, quienes participaron como representantes de la organización en el exilio. Esquivel relató la represión estatal que sufrió hasta diciembre de 2022, cuando fue desterrada. El exilio forzado continúa siendo una de las prácticas empleadas por el régimen cubano para castigar y silenciar a las defensoras de derechos humanos, como ocurrió con la activista Aymara Nieto, también miembro de las Damas de Blanco, liberada en agosto de 2025 bajo la condición de abandonar la Isla.

La audiencia fue solicitada por el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos. Durante su intervención, el abogado Fernando Goldar recordó que dos integrantes de las Damas de Blanco siguen privadas de libertad: Sissi Abascal y Saylí Navarro, encarceladas por pertenecer a la organización y exigir el respeto de sus derechos fundamentales.

Ante la CIDH, la delegación integrada por las representantes de las Damas de Blanco y Raza e Igualdad expuso el patrón sistemático de violencia ejercido por el Estado cubano durante más de dos décadas. Entre ellas se encuentran miles de detenciones arbitrarias sin registro oficial, desapariciones forzadas, vigilancia constante, asedio y amenazas dirigidas tanto a las activistas como a sus familias. También denunciaron tratos diferenciados por razones de género y raza: entre otros, insultos sexualizados, represalias vinculadas a sus roles de cuidado y discriminación específica contra las integrantes afrodescendientes. Asimismo, señalaron la criminalización mediante figuras penales ambiguas, la imposibilidad de ejercer su libertad religiosa debido a detenciones sistemáticas los domingos y las restricciones impuestas desde 2021 para reunirse o acceder a la sede de la organización. Ninguno de estos hechos ha sido investigado, lo que perpetúa un escenario de absoluta impunidad.

Los testimonios presentados reflejan cómo un grupo de mujeres, inicialmente movilizadas para exigir la liberación de sus familiares presos por motivos políticos (en 2003), se ha consolidado como un referente en la defensa de los derechos humanos en Cuba, en la región y en el ámbito internacional. Sin embargo, las agresiones y represalias que enfrentan buscan apartarlas de la vida pública y desarticular su labor.

Desde el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos reiteramos nuestro compromiso con el acompañamiento a las Damas de Blanco y con la denuncia permanente de las violaciones cometidas contra mujeres activistas en Cuba. Hacemos un llamado a la CIDH  para que condene estos hechos y a la comunidad internacional para que respalde y acompañe el legítimo reclamo de respeto y protección hacia las integrantes de esta organización. 



MUDE, un refugio amenazado por defender los derechos de mujeres e infancias negras en Palmira, Colombia

Bogotá, 20 de octubre de 2025 – El 15 de julio de 2024, las integrantes del Movimiento de Mujeres Unidas, Diversas y Emancipadas (MUDE) denunciaron que, en horas de la  madrugada, varias personas ingresaron violentamente a la casa donde funcionaba la sede de la organización, en el municipio de Palmira, Valle del Cauca. A través de sus redes sociales, hicieron público cómo fueron destruidos los computadores, y en general, el refugio de más de 300 personas, entre ellas niños, niñas, adolescentes y mujeres negras y diversas de esta región de Colombia, beneficiarias de MUDE. 

Ese día, las mujeres de esta organización sintieron que se ‘rebosó la copa’, tras años de amenazas, hostigamiento, actos de racismo, transfobia y campañas de odio difundidas a través de redes sociales. Les dejaron un mensaje claro: si siguen realizando esta labor, sus vidas están en peligro.

Después de un año del allanamiento, los hechos siguen en la impunidad y las integrantes de MUDE continúan denunciando lo ocurrido y exigiendo el reconocimiento y garantía de sus derechos en esta zona del Pacífico colombiano. “Seguimos haciendo un llamado a las autoridades y a las otras organizaciones, para que se nos escuche y se nos atienda. Queremos saber que tenemos un respaldo, que nuestras vidas importan, que a la gente le importa lo que pase con MUDE, con las infancias y con la diversidad”, dice María Camilia Saa, integrante de la organización. 

El Movimiento de Mujeres Unidas, Diversas y Emancipadas nació en 2019 y, desde entonces, ha acompañado y transformado la vida de más de seis mil niños, niñas, adolescentes, mujeres afrodescendientes y diversas, junto a sus familias, en Palmira y otros municipios del Valle del Cauca. Sady Carreazo, otra de sus integrantes, afirma que MUDE es un espacio para “colectivizar”. 

“Juntarnos garantiza la vida de la gente negra; es otra forma en la que podemos ser y habitar en libertad. Es otra oportunidad para estudiar, trabajar, ser y expresarse”, agrega Carreazo. La organización impulsa estrategias de incidencia, formación y visibilización con enfoque étnico y diverso, a través del arte y la música. Un ejemplo de ello es la agrupación Agojie de MUDE, que en sus canciones aborda temas como el cabello afro, el feminismo y las disidencias sexuales y de género.

Tras el ataque, MUDE se vio obligado a reubicar su sede en otro sector de Palmira, mientras sus integrantes siguen denunciando la continuidad de las amenazas y el hostigamiento que reciben, derivados de sus identidades diversas y de la labor en defensa de los derechos de sus comunidades.

Desde el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) expresamos nuestro acompañamiento a MUDE y reiteramos nuestro llamado urgente a las autoridades competentes para que actúen con diligencia, garanticen la protección de sus integrantes, y aseguren que hechos como estos no queden en la impunidad. Defender la vida, la diversidad y el liderazgo de las mujeres negras y diversas es una responsabilidad ineludible del Estado colombiano.



Escuela Kátia Tapety en Colombia: dos encuentros para fortalecer liderazgos LGBTI+

Bogotá, 2 de octubre de 2025 — La Escuela de Formación Política Kátia Tapety, del Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad), llegó a Colombia con dos encuentros realizados en alianza con el Grupo de Acción y Apoyo a Personas Trans (GAAT), y con la Fundación Somos Identidad. Las jornadas se llevaron a cabo el 23 de septiembre en el Centro de Atención para la Población LGBTIQ+ del programa CaliDiversidad, en el barrio Miraflores de Cali; y el 26 en la Casa LGBTI Sebastián Romero de Teusaquillo, en Bogotá, donde se reunieron más de 50 personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, para dialogar sobre participación política, violencia, mecanismos internacionales de protección de derechos humanos, y las luchas compartidas entre Brasil y Colombia.

La escuela, creada en Brasil en 2022 y que ya ha tenido dos promociones (llegando a más de 60 alumnas), lleva el nombre de Kátia Tapety, reconocida como la primera mujer trans elegida por voto directo en el país brasileño. Para Maria Paula Custódio, coordinadora del proyecto en Raza e Igualdad, el nombre es un homenaje a su legado político: “Ella es honrada en este proyecto que ahora se expande a Colombia”.

Los dos encuentros contaron con la participación de dos exalumnas de la escuela en Brasil: Isis Carneiro, integrante de la Articulación Brasileña de Lesbianas (ABL); y Dayanna Louise, secretaria de Educación de la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales (ANTRA), quienes compartieron sus experiencias con las y los asistentes.

Isis Carneiro destacó que la escuela le permitió ampliar sus conocimientos: “Aunque soy abogada y ya he estudiado muchas cosas que vimos en la escuela, la visión que tuvimos fue completamente diferente. Logramos tener una perspectiva completamente diferente de la población LGBT y de las cosas que nos importan; no lo que vemos en la academia, que se nos olvida”.

Para Dayanna Louise, la llegada del proyecto a Colombia será un paso importante en la construcción colectiva de la región: “La escuela Kátia Tapety nos permite un proceso de incidencia política en la colectividad, pero también respetando las particularidades de cada persona. Entonces, traer la experiencia brasileña de la escuela Kátia Tapety a Colombia, es invertir en la construcción política de América Latina”.

Con estos dos encuentros, la Escuela Kátia Tapety consolidó un espacio de intercambio entre liderazgos LGBTI+ de Colombia y Brasil, reafirmando su objetivo de fortalecer la participación política de mujeres trans, travestis, negras e indígenas en América Latina. En esa misma línea, desde Raza e Igualdad renovamos nuestro compromiso de acompañar a las y los activistas de la región, impulsando espacios de formación e intercambio que contribuyan a la defensa y al reconocimiento pleno de los derechos de las personas LGBTI+.



Activistas afro denuncian el impacto del racismo en las mujeres afrodescendientes de la región

  • Cinco lideresas de América Latina y el Caribe, junto con el profesor Justin Hansford, miembro del Foro Permanente de la ONU sobre los Afrodescendientes, participaron el pasado 18 de septiembre en Bogotá en el conversatorio Voces de la diáspora: mujeres afrodescendientes en resistencia y liderazgo global.

Bogotá, 22 de septiembre de 2025 – En el marco de la consulta regional del Foro Permanente de la ONU sobre los Afrodescendientes, que reunió a más de 60 activistas afro de América Latina y el Caribe; el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) realizó el conversatorio Voces de la diáspora: mujeres afrodescendientes en resistencia y liderazgo global, que tuvo lugar el pasado jueves 18 de septiembre en Bogotá.

El encuentro reunió a lideresas de distintos países de la región, quienes compartieron experiencias sobre las múltiples formas de violencia y discriminación que enfrentan las mujeres afrodescendientes, así como las estrategias de resistencia y construcción comunitaria que han impulsado.

La presidenta de la Organización Negra Centroamericana (ONECA), la afrohondureña Mirtha Colón, destacó la importancia de fortalecer la identidad cultural desde las nuevas generaciones. La coordinadora de la Red de Mujeres Afrolatinoamericana, Afrocaribeña y de la Diáspora, la afroboliviana Paola Yañez, subrayó que “no se puede hablar de racismo sin hablar de sexismo, porque están muy entrelazados”. Por su parte, la mexicana Teresa Mojica, presidenta de la Fundación Afromexicana Petra Morga, llamó a impulsar una agenda afrodescendiente, afrocentrada, interseccional y decolonial.

La afrodominicana María Bizenny Martínez, coordinadora del Departamento de Derechos Humanos e Incidencia Política de MOSCTHA, denunció la discriminación y xenofobia hacia la población haitiana, especialmente hacia las mujeres. Mientras tanto, la afrocolombiana Luz Marina Becerra Panesso, representante legal de la Coordinación de Mujeres Afrocolombianas Desplazadas en Resistencia (La Comadre), señaló que el conflicto armado en Colombia ha agudizado la vulnerabilidad de las mujeres afrocolombianas, muchas de las cuales callan por miedo.

Luego de escuchar a las lideresas, el profesor Justin Hansford, miembro del Foro Permanente de la ONU sobre los Afrodescendientes, destacó la situación de las mujeres afro en América Latina, y retomó algunas de las recomendaciones planteadas por las activistas durante el conversatorio.

Este diálogo fue un espacio de intercambio y construcción colectiva, donde las voces de mujeres afrodescendientes de la región y la diáspora visibilizaron cómo el racismo y el sexismo impactan sus vidas, y reafirmaron su papel central en la defensa de derechos y en la transformación social. También sirvió como una antesala para las activistas, quienes igualmente participaron en la consulta regional del Foro Permanente de la ONU sobre los Afrodescendientes, que se realizó el pasado 19 de septiembre en la Cancillería colombiana, y donde resaltaron la necesidad de visualizar la realidad de las mujeres afrodescendientes dentro del proyecto de borrador de la declaración, que se encuentra en construcción parte de las personas integrantes del Foro.

Desde Raza e Igualdad seguimos impulsando iniciativas y espacios que hagan posible este tipo de encuentros, con el fin de continuar denunciando las violaciones a los derechos humanos que sufren las personas afrodescendientes en la región, y de contribuir a un mundo donde se respete la dignidad de todas las personas, y cada quien pueda desarrollar plenamente sus capacidades.

La próxima semana, cuatro documentales sobre el exilio y la resistencia cubana se presentan en Madrid

Madrid, 5 de septiembre de 2025. Cuatro documentales independientes cubanos se presentarán en la capital española los días 10 y 11 de septiembre, en la sala Artistic Metropol (calle Cigarrera, 6, Arganzuela, 28005), como parte de un ciclo de cine organizado por el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos.

Las producciones, que han sido apoyadas por la organización en los últimos años, exploran desde diferentes perspectivas la realidad política y social de Cuba, su cultura y el exilio; y buscan visibilizar y defender los derechos humanos en este país. La entrada será gratuita hasta completar aforo, previa inscripción en este enlace. Todas las proyecciones iniciarán a partir de las 20:00 horas (de Madrid).

10 de septiembre

Dos Patrias – Dir. Hilda Hidalgo

El ciclo de cine comenzará con Dos patrias, un documental que ofrece una mirada íntima a la vida de tres activistas de Cuba que han enfrentado la represión política en la Isla. A través de los testimonios de Xiomara Cruz (integrante de las Damas de Blanco), Eduardo Cardet (líder del Movimiento Cristiano de Liberación) y Aymara Nieto, también miembro de las Damas de Blanco, quien obtuvo la libertad bajo la condición de abandonar el país y hoy vive exiliada en República Dominicana, la obra indaga en las causas y consecuencias del estallido social del 11 de julio de 2021, y retrata la compleja realidad que atraviesa Cuba.

11 de septiembre

Recopilación de 5MIN – Dir. Katherine T. Gavilán

Este corto documental reflexiona sobre una deuda pendiente en la sociedad cubana: el ejercicio pleno de la palabra y la escucha. A través de una serie de discursos breves, esta producción propone un espacio donde emisor y receptor se encuentran, fomentando tanto el derecho a expresarse como la responsabilidad de escuchar. En ese diálogo necesario se plantea la posibilidad de una comunicación más abierta y democrática.

Otra ola – Dir. Mauricio Mendoza, Mario Luis Reyes y Alfredo Herrera

Centrada en el rap cubano y su historia de censura y marginación, Otra ola rescata la memoria de un movimiento cultural nacido en barrios afrodescendientes y empobrecidos. Este corto documental se erige como una plataforma para dar voz a artistas y comunidades que luchan por sus derechos humanos.

Sobrevivir. Historia de piel y silencio – Dir. Raúl Soublett

Este corto documental aborda la discriminación racial en Cuba y sus repercusiones en las oportunidades de desarrollo económico y social. Al recoger las experiencias de personas negras en contextos tanto urbanos como rurales, esta producción revela las múltiples formas de exclusión y reivindica la necesidad de garantizar empleo, educación y servicios básicos.



Raza e Igualdad acompaña a mujeres afrodescendiente, indígenas y diversas en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer

Washington, D.C., 18 de agosto de 2025.– El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) acompañó a mujeres afrodescendientes, indígenas y diversas en su participación en la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer, que se realizó en la Ciudad de México del 12 al 15 de agosto, bajo el tema: “Las transformaciones en los ámbitos político, económico, social, cultural y ambiental para impulsar la sociedad del cuidado y la igualdad de género”.

La Conferencia concluyó con un hito importante para la promoción y defensa de los derechos de las mujeres de América Latina y el Caribe, como fue la firma del Compromiso de Tlatelolco, que establece una década de acción 2025-2035 en la región para acelerar el logro de la igualdad sustantiva de género y la sociedad del cuidado mediante transformaciones en los ámbitos político, económico, social, cultural y ambiental.

Desde Raza e Igualdad reconocemos que esta Conferencia se da en un contexto internacional muy crítico por la reducción de fondos en áreas importantes para las mujeres, por lo que resaltamos la necesidad de seguir luchando con más fuerza que nunca por los derechos de las mujeres, con un enfoque interseccional porque son estas, las mujeres afrodescendientes, indígenas y diversas, quienes enfrentan la violencia más extrema en sus hogares, trabajos y comunidades.

Al ser órgano subsidiario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y el principal foro intergubernamental de las Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género en la región, desde la sociedad civil existía mucha expectativa para participar en los más de 35 foros y mesas paralelas que hubo en torno a la Conferencia; sin embargo, muchas organizaciones quedaron fuera de dichos espacios y no pudieron compartir sus preocupaciones y demandas.

Considerando que el tema central giró en torno en “los cuidados”, las mujeres afrodescendientes, indígenas y diversas alzaron sus voces porque históricamente esta labor ha pesado sobre ellas de forma particular, ya que no solo asumen cuidados en el hogar y sus comunidades, sino en espacios de terceros como medio de sobrevivencia, caracterizándose por sufrir abusos, racismo y discriminación, al punto que dicho trabajo ha sido denominado “esclavitud moderna”. Por tanto, las mujeres hicieron un llamado para que el movimiento feminista asuma la visión antirracista y anti-clasista.

Entre los demás llamados realizados, destacó el de la delegación de Republica Dominicana, la cual se pronunció sobre la reciente reforma al Código Penal y las medidas migratorias, calificándolas de “racista, machista, clasista, anti-negro, anti-haitiano, anti-LGBTIQ+ y anti-pueblo”. Esto contrastó con el hecho que, a lo largo de la Conferencia, se invisibilizó la realidad de las mujeres pobres, en condición de apátrida y migrantes y/o en situación de movilidad haitianas en dicho país.

Otro punto importante fue el relanzamiento del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, por lo que aprovechamos la ocasión para llamar a redoblar esfuerzos para incorporar y visibilizar el componente étnico-racial de las mujeres en sus datos e investigaciones.

En Raza e Igualdad, exaltamos particularmente la participación de las organizaciones contrapartes: Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora (RMAAD) y Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), cuyas delegaciones realizaron una excelente labor de visibilización de sus realidades y demandas.

Imagen principal: Foto oficial CEPAL

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