Organizaciones denuncian ante la CIDH la desaparición forzada y la prisión política como mecanismos sistemáticos de control social en Nicaragua
– Brooklyn Rivera, líder indígena Miskito, murió bajo custodia estatal tras 971 días de desaparición forzada, así como la posterior detención de seis de sus familiares y allegados.
– Organizaciones exigen la liberación inmediata de al menos 60 personas presas políticas e información y liberación de 22 personas desaparecidas y el cese de las represalias transnacionales.
Washington D. C., 10 de agosto de 2026. Organizaciones de derechos humanos y familiares de personas desaparecidas denunciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que el Estado de Nicaragua ha convertido la desaparición forzada y la prisión política en prácticas sistemáticas de control social, acompañada de tortura, incomunicación prolongada, represalias contra familiares y muertes bajo custodia estatal.
La denuncia fue presentada durante la audiencia de oficio “Desapariciones forzadas en Nicaragua”, realizada en el marco del 196º Período de Sesiones de la CIDH. En la audiencia participaron el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, la Asociación Memoria y Justicia, el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, el Movimiento Autónomo de Mujeres y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).
Organizaciones y familiares señalaron que el ocultamiento del paradero de las personas detenidas ya no se limita a las etapas iniciales de la detención arbitraria, sino que abarca periodos prolongados o la totalidad de la privación de libertad; la consecuencia más grave de este régimen de incomunicación y tortura ha sido la muerte de personas presas políticas bajo custodia estatal. Entre mayo de 2019 y mayo de 2026 se registran al menos nueve muertes de personas arbitrariamente privadas de libertad por motivos políticos.
Las organizaciones denunciaron que actualmente hay 60 personas privadas de libertad por motivos políticos, entre ellas 22 personas desaparecidas que incluyen a dos niñas. Por parte de los familiares participaron virtualmente Tininiska Rivera, hija de Brooklyn Rivera, fallecido bajo custodia estatal tras más de 970 días en desaparición forzada, y Thelma Brenes, hija de Carlos Brenes, quien fue arbitrariamente detenido el 14 de agosto de 2025 y desde entonces su familia no sabe nada sobre su paradero y condición. También brindaron su testimonio Eugenia Valle, esposa de Víctor Boitano, y Nohelia González, hermana de Eddie González, quienes también se encuentran en situación de desaparición forzada desde el 23 de abril de 2024 y el 14 de julio de 2024, respectivamente.
Reed Brody, del Grupo de Expertos de Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) enfatizó que “la desaparición es el más cruel de los abusos estatales, destruye la vida de quien desaparece y condena a sus familias a vivir entre la esperanza y la desesperación”. A su vez, la Comisionada Rosa María Payá, Relatora para Nicaragua, luego de dar lectura a los nombres de las personas desaparecidas, cuestionó al Estado de Nicaragua: “¿Dónde están todas las personas que se encuentran hoy desaparecidas en Nicaragua por acción del Estado? Devuélvanlas a sus familias y al pueblo nicaragüense. Esta Comisión urge al régimen a informar sobre el paradero de todas las personas y liberar a las personas que permanecen arbitrariamente detenidas.”
Frente al agravamiento de la desprotección de las víctimas y sus familias, las organizaciones reiteraron al Estado sus obligaciones de cumplir con las obligaciones internacionales. “Nicaragua vive un patrón sostenido de represión estatal, caracterizado por detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas, confiscaciones y la eliminación de cualquier vía de defensa judicial”, expresó Claudia Pineda de la Asociación Memoria y Justicia. Asimismo, Alejandra Manavella del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL) señaló que “Nicaragua atraviesa una de las crisis de derechos humanos más graves del continente. Aunque persisten prácticas represivas documentadas desde 2018, el Estado ha perfeccionado sus mecanismos de control.”
La prisión política y la desaparición forzada operan como mecanismos para generar incertidumbre, fracturar la cohesión social y consolidar un régimen de control basado en el miedo. A ello se suma un nuevo patrón que consiste en visitas coercitivas: “el Estado traslada a los familiares desde sus domicilios al centro de detención, decidiendo unilateralmente cuándo y cómo ocurren los encuentros, y amenazando con suspenderlos si denuncian estas prácticas”, denunció Yader Valdivia, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más.
Finalmente, Carlos Quesada de la organización Raza e Igualdad, en representación de las organizaciones solicitantes, presentó las siguientes peticiones a la CIDH, al Estado de Nicaragua y a otros Estados de la región:
- Permitir una investigación internacional e independiente sobre las condiciones de detención y las muertes bajo custodia de Brooklyn Rivera y demás personas presas políticas.
- Liberar de forma inmediata e incondicional a todas las personas privadas de libertad por motivos políticos y cesar la práctica de la tortura y las detenciones arbitrarias.
- Informar el paradero y situación de las 22 personas reportadas como desaparecidas forzadamente y proceder a su liberación inmediata.
- Restablecer el Estado de derecho, derogar las leyes restrictivas de libertades fundamentales y permitir el reingreso de los organismos internacionales de derechos humanos al país.
- Exhortar especialmente a Costa Rica, así como a los demás Estados de la región, a reforzar el escrutinio de las solicitudes de extradición, deportación y notificaciones rojas de INTERPOL provenientes de Nicaragua, garantizando que ninguna persona sea devuelta cuando existan riesgos fundados de desaparición forzada, tortura.
- Requerir medidas provisionales a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para proteger la vida e integridad de las personas beneficiarias de medidas cautelares en riesgo extremo.
Las organizaciones advirtieron que la consolidación de la desaparición forzada y la prisión política como mecanismos de control social exige una respuesta firme y sostenida de la comunidad internacional. Reiteraron que el Estado de Nicaragua debe cesar de inmediato estas graves violaciones y garantizar verdad, justicia y reparación para las víctimas y sus familias