Raza e Igualdad condena ataque a comunidad Mayangna que dejó dos personas asesinadas y alerta sobre grave amenaza a su supervivencia física y cultural en un contexto de despojo e impunidad

Washington, D.C., 22 de octubre de 2026.– El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) condena el asesinato de Dionicio Hernández Bruno y su hijo, Wilmer Hernández […]

Washington, D.C., 22 de octubre de 2026.– El Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) condena el asesinato de Dionicio Hernández Bruno y su hijo, Wilmer Hernández Smith, integrantes del pueblo indígena mayangna, durante un ataque perpetrado por colonos armados en la comunidad de Dimanwas, territorio Sauni As, en la Reserva de la Biósfera de Bosawás, Nicaragua.

Según la denuncia pública hecha por la Asociación Mayangna para el Desarrollo Social (AMDES) y organizaciones que documentan la situación, los hechos ocurrieron entre la noche del domingo 18 y la madrugada del lunes 19.

El domingo 18 de octubre, un grupo de colonos armados llegaron a la comunidad de Padriwas y quemaron una casa. Durante el incidente, un grupo de jóvenes Mayangnas que se encontraban ahí huyeron para resguardar sus vidas.

En horas de la madrugada del 19 de octubre, en la comunidad de Dimanwas, territorio Sauni As, un grupo de 6 colonos armados se presentaron a la vivienda del señor Dionicio Hernández Bruno, procediendo a quemar la vivienda con gasolina.

Ante el reclamo de la familia, los colonos les dispararon ocasionando la muerte del señor Hernández y su hijo Wilmer. Los atacantes, señala el comunicado, incendiaron al menos cuatro viviendas en las que había niños y adultos, efectuaron disparos contra animales de las familias y secuestraron a cuatro hombres.

Raza e Igualdad expresa su máxima condena a este crimen y se solidariza con las familias afectadas, a la vez que recuerda que no se trata de un hecho aislado, sino que forma parte de un patrón sistemático de violencia contra los pueblos indígenas de la Costa Caribe Norte, impulsado por intereses de apropiación de sus territorios ancestrales para actividades agropecuarias y extractivas.

La impunidad con la que actúan los colonos no indígenas, sumada a la falta de medidas efectivas de protección y a la permisividad de las autoridades, agrava la violencia y perpetúa el despojo. El Estado nicaragüense tiene la obligación de proteger a los pueblos indígenas y garantizar sus derechos territoriales, así como investigar y sancionar a los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes.

Ante estos hechos, alertamos a la comunidad internacional porque la convergencia de la violencia sistemática, el despojo territorial y la impunidad representan una amenaza extrema para la supervivencia del pueblo Mayangna y los demás pueblos indígenas del Caribe nicaragüense.

“La comunidad Mayangna carga ya con el peso de la impunidad, la violencia territorial y la persecución contra quienes defienden sus tierras ancestrales. Recordemos que ocho guardabosques indígenas permanecen arbitrariamente privados de libertad por proteger ese territorio y dos indígenas Mayangnas agricultores están en prisión por defender los territorios indígenas, mientras nuevos ataques cobran vidas y profundizan el despojo. Esta comunidad está en una situación de total desprotección. La comunidad internacional no debe  permanecer indiferente ante una violencia que amenaza la supervivencia física y cultural del pueblo Mayangna”, señaló Carlos Quesada, Director Ejecutivo de Raza e Igualdad.

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